El club suizo mantiene una dura contienda con los máximos organismos gestores del fútbol mundial desde el pasado agosto. Su presidente, Christian Constantin, ha conseguido que su lucha se convierta en uno de los casos más relevantes en la historia del balompié desde la “Ley Bosman”. La mediatizada pugna ha alcanzado ya su punto álgido, a la espera de la resolución del TAS del próximo día 24, con la denuncia que Sion ha interpuesto a la FIFA y a la UEFA ante la Unión Europea. Sin embargo, detrás de las polémicas declaraciones de su director, la institución helvética trabaja con seriedad para corregir los agravios de los órganos gestores del fútbol. Su manager general ha explicado a El Imparcial algunos episodios comprometidos en esta batalla.
El balompié europeo sigue pendiente de la evolución de uno de los litigios legales más relevantes de la historia de este deporte. Se enfrentan las faraónicas organizaciones gestoras de la actividad deportiva más seguida del viejo continente y un centenario club suizo de escasa repercusión internacional, hasta el momento. Lo que arrancó como un caso de alineación indebida -
como ya analizó El Imparcial con dos destacados expertos en derecho deportivo- ha generado un debate que se desarrolla en el complicado dilema de la primacía de la justicia ordinaria sobre la deportiva o viceversa.

“
Michel Platini -presidente de la UEFA-
es el bufón del rey y creo que su juego con los pies es mejor que el de su cabeza”. Esta estridente declaración pertenece al presidente del Sion,
Christian Constantin, en su visita a España la pasada semana. El mandatario suizo aseguró la intención de ir hasta el final en esta guerra y señaló que iba a acudir a la justicia española, a la francesa y a la escocesa tras denunciar a sus “enemigos” ante la Unión Europea. Por último, aseguró que “
los juristas deportivos no tienen experiencia y emiten sentencias que no están al nivel de los jueces estatales” -haciendo mención a la sentencia del próximo 24 de noviembre del Tribunal de Arbitraje Deportivo-. Pero
el efecto mediático trabajado y conseguido por el presidente helvético contrasta con la seriedad del organigrama directivo del Sion, que ha contratado al letrado que sacó adelante la sentencia Bosman, defendió a José Mourinho el pasado año y va a formar parte del equipo legal que defenderá a Alberto Contador.
Con el fin de analizar este conflicto desde un enfoque directo, alejando el prisma del frío rigor académico-judicial,
El Imparcial ha charlado con el responsable de la gestión del club,
Domenicangelo Massimo. El manager general del centenario equipo helvético ha compartido la actualidad de su lucha, destanpado para este diario algunas situaciones comprometidas de los estamentos reguladores del balompié internacional.

Alejado de los focos que atiende su presidente, Massimo nos explica que no le ha resultado fácil encontrar un hueco en su labor porque “
además de la pelea con la UEFA y la FIFA, hay que trabajar por sacar el equipo adelante día a día”. El mandatario arranca su reflexión describiéndonos el origen del conflicto: “
Todo empezó cuando la Fifa nos autorizó comprar un jugador egipcio en 2009 y, mientras el portero ya jugaba con nosotros, su club nos denunció diciendo que habíamos fichado a un jugador que había roto su contrato”. El manager continúa su exposición señalando que la FIFA multó al Sion con 900.000 dólares y la prohibición de contratar jugadores en los dos periodos de fichajes inmediatamente posteriores. Este fue el origen del conflicto.
Según la sanción inicial, el club helvético no podía fichar en el intervalo correspondiente al mercado de invierno de la temporada 2010-2011 y al mercado del pasado verano. Sin embargo, y es aquí donde arranca el nudo del problema, el Sion trató de contratar a seis jugadores en el último intervalo, entre los que se encuentra el ex barcelonista Gabri, pero la FIFA bloqueó esta posibilidad.
“
Los jugadores fueron personalmente a la justicia pública, no el club, y el juez dio la orden a la FIFA y a la Federación Suiza de Fútbol de permitir la licencia de esos jugadores, con una medida cautelar y esgrimiendo el derecho de trabajo”, declara Massimo. El dirigente, que nos aclara que en ese momento los jugadores fueron liberados y han podido jugar en la Liga doméstica, denuncia la primera situación comprometida en el arranque de la eliminatoria ante el Celtic de Glasgow: “
Cuando nosotros iniciamos la participación en la Europa League, entregamos una lista de futbolistas para inscribirlos. La Federación de Fútbol Suiza dijo estaban inscritos legalmente para competir y la UEFA lo confirmó. Tenemos los documentos de la UEFA en el club”.

Tras este primer paso, se disputó el primer partido de la fase previa del torneo. Empate a cero en Escocia. Sin embargo, días después, el Sion ganó al Celtic por tres goles a uno y se clasificó para jugar la antigua UEFA. ¿Por qué el equipo suizo no terminó por competir en el grupo del Atlético de Madrid? El director general del combinado helvético nos ha explicado que “
tras el partido de ida, la UEFA aconsejó al Celtic emitir una protesta porque sabía que teníamos esta situación con estos jugadores”. “Después del partido de vuelta, fuimos a la sede de la UEFA y nos dijeron que habíamos perdido los dos partidos por 3-0 y 0-3”, concluye.
El Sion tomó la determinación de reaccionar buscando el amparo de la justicia ordinaria. El juez de Martigny, cantón en el que también tienen su sede FIFA y UEFA, dio la razón al club y ordenó a las instituciones gestoras su “inmediata reintegración” en la competición. “
A día de hoy nos encontramos con que la FIFA y la UEFA se encuentran en Suiza, por lo que deben aplicar la ley suiza, pero ellos creen que están por encima de la ley”, declara el dirigente. Llegados a este punto del repaso, Massimo se pregunta lo siguiente: “
Si la federación suiza nos dijo que teníamos los jugadores inscritos correctamente, ¿por qué después perdemos en el despacho 3-0 y 0-3? ¿Por qué no nos han dicho antes de jugar con el Celtic que tuviéramos cuidado porque estos jugadores no podía jugar?”.

Cuestionado sobre cómo está viviendo el club esta complicada situación, el manager general destapa una sorprendente situación a este diario: “
La FIFA liberó a nuestros jugadores el viernes 5 de agosto y al día siguiente teníamos un partido en Basilea. Yo, director del Sion, recibí un mensaje de texto vía móvil –al que ha tenido acceso
El Imparcial-
con la suspensión de los seis futbolistas porque habían recurrido al juez civil, ¡media hora antes del inicio del partido!” El mandatario prosigue el relato de esta rocambolesca situación explicándonos que la Comisión de Disciplina de la Federación Suiza se reunió aquel sábado por la mañana expresamente para notificarnos la suspensión. “
La notificación oficial se realizó vía fax al club Basilea y me la ha entregó en mano el director general del Basilea en el vestuario, 20 minutos antes del partido”, concluye.
Massimo, que nos transmite la tranquilidad del club en su empeño, nos señala que nadie les ha “
echado una mano”, aunque “
sí recibimos mensajes de apoyo de clubes importantes de Europa para que sigamos hasta el final”. El manager explica que en la reunión que mantuvieron la pasada semana con la UEFA, el organismo les propuso reintegrarles en los dieciseisavos de final. “
En el cruce en el que haya un equipo del grupo I –al que pertenece el Atlético de Madrid-,
se hará un mini-torneo con tres equipos y de ahí saldrá el clasificado para los octavos de final”, nos describe.
Por último, Massimo nos confiesa que esta solución sería aceptada por su club, ya que lo que quieren es "
jugar” y nos transmite las consecuencias que esta situación tendrán para la institución suiza: “
El Sion ha sido víctima de un daño deportivo y económico muy importante, pero saldrá de esta situación más fuerte y más respetado”. Esta es la postura de uno de los clubes protagonistas de la presente temporada. El TAS decidirá si este es un punto de inflexión en la gestión normativa del fútbol o si la batalla del Sion por el puesto que se ganó en los terrenos de juego, ha sido en vano.