¿Por qué la Guardia Civil quiere movilizarse?
Según ha podido saber EL IMPARCIAL, será al comienzo del próximo curso político cuando los agentes de la Benemérita y sus familiares salgan a la calle para reclamar mayores medidas de protección y seguridad. Apuntan las fuentes consultadas por este periódico que todas las asociación del Instituto Armado se unirán a la futura convocatoria de la Asociación Unificada de la Guardia Civil. En esto caminan unidas.
El sentimiento de abandono descrito por los guardias civiles contactados es enorme. Abandono moral y material del Gobierno que no invierte lo suficiente en el Cuerpo porque “no tiene buena prensa”. “A todos se les llena la boca con un incremento en Educación o Sanidad pero el aumento en Seguridad y Defensa no interesa a nadie”, consideran.
Viejos y escasos chalecos anti-balas, inadecuados inhibidores de frecuencia, cuarteles con nidos de palomas, casas con estructuras antiguas susceptibles de derrumbarse en el caso de sufrir un atentado… Las medidas de seguridad son tercermundistas y la dejadez enorme.
La paupérrima partida presupuestaria con la que cuentan obliga en ocasiones a los agentes poner dinero de su propio bolsillo para comprar un casco, papel higiénico e, incluso, “para pagar un bocadillo para los detenidos”.
Junto a ello, la presión de sus familias que, ante los traslados, se ven obligadas por su situación económica a vivir en una casa-cuartel. Saben que pueden sufrir atentados y que sus viviendas no están bien protegidas. Por todo ello, en otoño se escuchará el grito de la gran familia de la Guardia Civil.




