Antonio D. Olano
ANTONIO D. OLANO es periodista de larga trayectoria en el ámbito cultural. Amigo personal de Pablo Picasso, es especialista en la figura del malagueño, de quien ha publicado una docena de libros.
LO INSÓLITO Y COTIDIANO
Todas esas muertes Guillermo y Margarita
“Un golpe de ataúd dado en tierra es algo perfectamente serio”. Frase redonda, rotunda, tremendamente expresiva de un gran poeta español. Quizás porque los españoles tememos tanto la muerte la tomamos con sentido del humor, un miedo pero a la inversa. Desde nuestros clásicos-aquí (siempre se me acurre colocar a Quevedo, Tirso, Lope de Vega, Jorge Manrique) a estos días, los recuerdo en unos sucesos puntuales de los que decía un gran filosofo catalán, Jorge Pujols : “este año está muriendo gente que no había muerto nunca”.
Al llegar a cierta edad -“ya se me pone cara de esquela ABC”- se nos van muriendo los amigos atropelladamente, abriéndose paso a empellones. Dos temidas muertes me han empañado el corazón de lágrimas. Una la de Guillermo Luca de Tena, miembro destacado de una familia periodística y dinástica a la que tanto he querido. Desde su padre Juan Ignacio Luca de Tena al que me sentía unido desde muy niño por algo común a los dos: la vocación teatral.
Al regresar, moribundo, Agustín de Foxa de su último empleo diplomático, lo esperábamos a pie de escalerilla de avión Juan Ignacio, Miguel Utrillo y yo. Descendieron en camilla al importantísimo escritor. Una vez en tierra firme nos dijo: “muchas gracias por haber venido a esperar al último de Filipinas.”
Más tarde tuve una íntima amistad con Torcuato Luca de Tena y él me dió a leer, en el transcurso de un vuelo que los dos hacíamos a México, su esplendida novela “Los renglones torcidos de Dios”. Traté, merced a mi amistad con su hija Catalina, a Guillermo que era todo un tratado de cortesía, de bien hacer y decir, y, en suma, de amistad. Amistad, divina palabra, que me acerco aún más a los Luca de Tena. Como profesional que soy del periodismo, un gran maestro, Luis Maria Anson, me llevo a trabajar en la redacción de “A.B.C” durante una larga temporada.
Con frecuencia veía a Guillermo, todo humanidad, en su finca de Morata de Tajuña, siempre rodeado de amigos y artistas plásticos, de poetas y otras personas que nada tenían que ver con la “Republica de las Letras” dentro de la cual se movía como pez libre en aguas liberadas el leal monárquico Torcuato Luca de Tena, marques del Valle de Tena y grande de España. Dos veces grande. Una por determinación Real. Y otra por la grandeza de su vida vivida y de su obra bien hecha.
Vecina de esquela fúnebre leo el nombre de Margarita Orfila Otermin otra de mis grandes amigas. Lo fue, desde la infancia de Carmen Franco Polo, Duquesa de Franco y Marquesa de Villaverde. Las dos vivieron juntas momentos gratos e ingratos de la post-guerra española. Ambas junto a doña Carmen y a Loli Aznar, acompañaron rezando en la capilla de el Pardo al Jefe del Estado español que a la mañana siguiente tenía que dar respuesta sobre la entrada de España en la guerra mundial, al embajador alemán.
Al amanecer al nuevo día les comunicaron que nos esperasen al representante diplomático alemán por que había fallecido a consecuencia de un infarto. Margarita una bondad infinita, era la mejor amiga de Carmen a la que bautizó como “la nena”.
No puede ser optimista esta crónica de hoy porque, con lo que le ha sucedido a dos amigos que siguen siendo testigos de mi vida debo decir una vez más y con palabas benaventianas que parece que no me acurre nada porque es muy grande, infinitamente grande, todo lo que me está ocurriendo.
P.s. en mi artículo sobre “tabernas y taberneros” los duendes de la memoria jugaron al escondite. Y así omití el nombre de la mejor taberna del barrio de Prosperidad que se llama “Bar la Gloria”. Felizmente no se escabulló la dirección. Ramos Carrión 5.




