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ENSAYO

Arturo San Agustín: Cuando se jodió lo nuestro. Cataluña-España: crónica de un portazo

domingo 12 de octubre de 2014, 14:04h
Actualizado el: 10/12/2014 15:02h
Arturo San Agustín: Cuando se jodió lo nuestro. Cataluña-España: crónica de un portazo

Península. Barcelona, 2014.333 páginas. 16,90 €

Por Alfredo Crespo Alcázar


Obra de plena actualidad la que nos presenta Arturo San Agustín, en la que somete a examen la situación de Cataluña. Su primer acierto es que no opta por un libro basado en hechos históricos y argumentos jurídicos, sobre los cuales buena parte de los lectores potenciales al no disponer de los suficientes conocimientos de partida perderían el hilo conductor a las primeras de cambio.

Al respecto, elige una técnica que, si bien no podemos catalogar de novedosa, ha entrado en cierto desuso: la entrevista a personalidades relevantes de diversos ámbitos (política, economía, cultura o religión). En este punto, hallamos un nuevo acierto de San Agustín puesto que no se ciñe a un cuestionario cerrado que aplica rigurosamente a cada uno de sus entrevistados, sino que parte de una pregunta general, aquélla que da título al libro, y en función de la respuesta obtenida, profundiza un poco más, siempre añadiendo su conocimiento “sobre el terreno” de Cataluña y de sus actores principales.

Este modus operandi dota al libro de un ritmo narrativo vertiginoso en el que cabe resaltar las descripciones del entorno en el que realiza la entrevista y la visión particular que nos transmite del entrevistado.

En cuanto al contenido, es de agradecer que San Agustín no se ande con medias tintas: las relaciones entre Cataluña y España están muy averiadas. A partir de esta premisa indiscutible, trata de saber si ese deterioro es superior al que se produjo en otros momento (por ejemplo, 1898), sus causas, en qué fecha podemos fijar su inicio y qué alternativas de resolución podrían aplicarse.

No obstante, el autor es sabedor de que difícilmente se podrá otorgar pleno protagonismo a una fecha concreta como la causante única del distanciamiento actual. Esta suerte de inconcreción, que se observa en la pluralidad de puntos de vista de los entrevistados, juega a su favor ya que le permite hacer un diagnóstico más amplio y rico en matices.

Así, habrá entrevistados que pongan el acento en los (des)gobiernos tripartitos de Maragall y Montilla; otros en la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatuto de Cataluña; algunos, en la actitud centralizadora del PP y del PSOE.

Con todo ello, quien tenga la oportunidad de leer el libro, se sorprenderá con algunas de las explicaciones. En efecto, comprobará que la clase política y empresarial catalana, más la primera que la segunda, habla de Andalucía (y Extremadura) como la gran beneficiada de la solidaridad de Cataluña, lo que ha generado una situación insostenible para las arcas de la Generalidad, agravada por la actual crisis económica. ¿Un nuevo pacto fiscal como solución? Los empresarios así lo ansían, pero esta alternativa choca frontalmente con el independentismo de nuevo cuño, para el cual, el componente sentimental y la promesa de arcadia feliz vinculada a la independencia es la única salida posible. Desde este punto de vista, una nueva relación bilateral queda descartada. Casi a modo de lamento, adquiere relevancia el realismo de Luis Conde (Seelinger): hoy en día, en Cataluña hay que tener más coraje para ser moderado que radical.

Otro aspecto que merece la pena resaltarse es que numerosos entrevistados, a la hora de analizar el centralismo “de Madrid”, reparten responsabilidades en el Partido Popular y también, incluso con más intensidad, en el PSOE. En este sentido, la figura de Alfonso Guerra no sale bien parada. De hecho, sus correligionarios del PSC no le perdonan la metáfora que empleó (el cepillo) para referirse a los recortes introducidos por la Comisión Constitucional del Congreso en el Estatuto de 2006.

Tampoco recibe elogios José Luis Rodríguez Zapatero y su promesa en el Palacio Sant Jordi, todo lo contrario que Pascual Maragall, aunque en honor a la verdad, las palabras de agradecimiento hacia el exalcalde de Barcelona proceden de sectores del PSC que insisten en definirlo como un verdadero federalista, nunca como un independentista. En opinión de Jordi Mercader: “Lo que propuso Maragall fue modificar el artículo 2 de la Constitución, algo de lo que entonces tanto se rieron algunos miembros del PSC, que ahora lloran por las esquinas”(pág. 173).

Finalmente, la actitud secesionista con la que el binomio CiU-ERC dirige el destino de Cataluña desde 2012, goza de espacio en las entrevistas. San Agustín renuncia a lo políticamente correcto y se centra en la “pregunta” del referendo, la cual define pertinentemente Lluís Bassets (El País) como “inducida”.

En consecuencia, tras leer la obra, no encontraremos la solución a la ecuación “Cataluña-España”, algo que tampoco pretende el autor, sino un conjunto de respuestas, la suma de las cuales, añade más incertidumbre, si cabe, al escenario actual.

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