Decía
Manuel Vázquez Gallego en una entrevista en 1993, dos años antes de morir, que todos sus personajes eran “repugnantes”. El peculiar dibujante repudiaba una obra parida a la luz de la censura franquista y sólo apartaba de ese saco de “personajes falsos completamente” a dos excepciones. “Repugnantes, menos el Tío Vázquez, que soy yo.
Y el Ancleto, claro”.
‘El’ Anacleto, la única de las creaciones de Vázquez que consiguió mantener su cariño a pesar de los años y los daños, de la censura primero y la pérdida de derechos de autor después, el espía ingenuo y torpe vestido de esmoquin y fumador empedernido, protagonista de algunas de las viñetas de humor más memorables del comic español…
Anacleto, agente secreto sopla este domingo 50 velas.
Fue en el número 1753 de la
revista Pulgarcito, el 7 de diciembre de 1964: la primera aparición editorial del flequillo más famoso de las historietas patrias. En pleno apoteosis de las ficciones de espionaje, cuando medio Mundo suspiraba por el James Bond de Sean Connery, el por entonces dibujante estrella de la
editorial Bruguera –escuela indiscutible del sector del comic en España- presentaba a su Anacleto, una parodia del sofisticado mundo de 007 que el propio Vázquez ligaría años después a la serie norteamericana
Superagente 86 (1965).
Media década mediante, Anacleto peina canas pero vuelve al primer plano con su
adaptación cinematográfica, que está finiquitando sus últimos cabos, casi preparada para su estreno el 10 de abril de 2015. Llevar a la súper estrella de Vázquez a la gran pantalla era una idea que rondaba por los despachos de la productora
Zeta Cinema desde hace algún tiempo. “En cuanto oí
Anacleto, agente secreto y me ofrecieron la posibilidad de dirigir esta película dije que sí, sin leer el guion ni siquiera”, cuenta a El Imparcial el cineasta
Javier Ruiz Caldera. Después, todo fue sumar. Primero, una adaptación totalmente libre de
Fernando Navarro en la que se conectaba con la vida de Anacleto treinta años después de sus aventuras en el papel. Después, la guinda al texto de
Pablo Alén y Breixo Corral, guionistas del último y exitoso trabajo de Ruiz Caldera,
Tres bodas de más. Por último, el deseo cumplido del cineasta:
Imanol Arias acepta el papel de Anacleto, en un reparto que completan
Quim Gutiérrez, Alexandra Jiménez, y Berto Romero.
Anacleto y la historia del comicLa adaptación cinematográfica de Anacleto, agente secreto desempolva una página de la historia del comic y el humor en España eclipsada por el éxito de los también destartalados espías Mortadelo y Filemón. En la balanza de la rentabilidad editorial, el carpe diem de Vázquez poco tenía que hacer contra la tenacidad y el amor al trabajo de
Francisco Ibáñez. Sin embargo, el crítico, editor y guionista español
Antoni Guiral, autor de
By Vázquez: 80 años del nacimiento de un mito (2010, Ediciones B), reivindica a Anacleto en la misión cumplida "de entretener a más de una generación de españoles, ya que sus aventuras fueron publicadas entre 1964 y 1986”.
“Es un clásico de la historieta de humor española”, apunta Guiral y añade que los trabajos "realizadas por Vázquez con este personaje aportaron cosas muy interesantes”. Para el crítico, “algunas de sus historietas de una o dos páginas son excelentes por el tempo que marcaba su creador y la
originalidad de sus propuestas” y otros trabajos “más largos” son “ejemplo de saber cómo exponer los hechos de forma precisa en el espacio disponible, aparte de evidenciar la fluidez del dibujo de Vázquez, que consigue algunas entregas donde su expresividad se mezcla con el excelente trabajo de los fondos y ambientes”. En definitiva, “Anacleto significa la presencia de
un personaje que aportó cosas a niveles gráficos y narrativos bastante, sino rompedoras, sí al menos originales a nuestra historieta del humor”.
Cuando Anacleto dejó de publicarse, Javier Ruiz Caldera era un niño de diez años al que no le gustaba el fútbol. Así que leía comics. “Los devoraba”, dice, y lo sigue haciendo. “Yo iba al quiosco y compraba revistas en las que había tiras de Anacleto. Para mí era del momento, lo leía como si fuera lo más moderno del mundo. Luego te haces mayor y te das cuenta de que, no sólo había dejado de publicarse, sino que algunos de los Anacletos estaban ya dibujados por otros”, cuenta el cineasta.
Vázquez perdió los derechos de autor sobre la mayoría de sus personajes, que siguieron con su vida en viñetas dibujadas por otros historietistas. Tal y como explica Guiral, “durante algunos años, Vázquez no realizó historietas de Anacleto, que fueron escritas y dibujadas por el equipo comandado por
Blas Sanchís, o sea, que
el personaje sí apareció de forma continuada pero no siempre con el sello de Vázquez”.
Es en el periodo 1968-1972, durante el cual Vázquez realizó historietas de
Anacleto, agente secreto de entre 4 y 12 páginas, cuando “el personaje evoluciona realmente, tanto en su comportamiento como en los argumentos y dibujos de su creador”, según Guiral.
“Consciente del espacio disponible, Vázquez mueve a voluntad los hilos de la trama buscando siempre la acción-reacción de los personajes y aportando información para el correcto devenir del argumento”, analiza el crítico, para quien Vázquez realiza un
uso “inteligente” de todas las posibilidades de la página “rompiendo en muchas ocasiones el clásico esquema de cinco tiras y tres viñetas por tira para destacar aquellas situaciones que requieran de más o de menos espacio”.
Guiral describe el estilo de Vázquez como “
sintético y aparentemente sencillo, capaz de situar al lector en un entorno físico determinado con apenas dos trazos, sin restar ni pizca de entidad a la ambientación de sus viñetas”. Destaca además “el extremo control” del dibujante “a la hora de utilizar recursos como las onomatopeyas o las figuras recortadas en negro”, que aportan “un
valor añadido a su brillante puesta en escena”.
Manuel Vázquez Gallego
compaginó como pudo su maestría en la profesión con su ansia por vivir la vida como si todos sus días fueran el último. Su historia ha terminado transformada en leyenda, alimentada por él mismo en sus apariciones públicas y el autorretratro hiperbolizado de su serie
El Tío Vázquez, y llevada al cine con éxito por
Óscar Aibar y
Santiago Segura en
El Gran Vázquez (2010). Mujeriego, amigo del despilfarro económico, malhablado y con algunos problemas legales. El arquetipo de genio, que sin embargo terminó eclipsado con Ibañez, más concienzudo y ordenado en su trabajo. El propio creador de Mortadelo y Filemón aseguró que, aunque gozaba de más fama que su ex compañero de Brugera, habría sido muy aburrido hacer una película sobre su vida.
“Teniendo en cuenta que Vázquez no era un autor perseverante,
es evidente que podría haber llegado mucho más lejos”, opina Guiral. “Está claro que si Vázquez hubiera seguido trabajando en esta serie, Anacleto habría evolucionado aún más y, tal vez, ahora podría equipararse, al menos en popularidad, a otros grandes personajes de nuestra historieta de humor”.
What if…?Los americanos han sabido crear una fórmula que funciona con contadas excepciones y para casi todos los públicos, más allá de la de la Coca-Cola: la de la
adaptación cinematográfica del comic. Marvel y DC se han convertido en rentables fábricas de historias para Hollywood. Aquí, la industria del audiovisual está empezando a abrir una línea de explotación parecida en la que el referente no podía ser otro que la ya extinta Editorial Bruguera, casa de la mayor parte de los viñetistas españoles, y abanderada por Zeta Cinema, que ya ha llevado a la gran pantalla a los gemelos
Zipi y Zape (Escobar) y a
Mortadelo y Filemón (Ibañez), además de preparar la adaptación de
Súper López, que dirigirá también Ruiz Caldera,
Rompetechos y
Las Hermanas Gilda. También entra en juego, claro, el hecho de que el Grupo Z compró Bruguera en 1986, convirtiéndola en la actual
Ediciones B, y almacenando centenares de derechos sobre esos personajes de tinta que ahora parecen reclamar su sitio en las formas modernas del humor.
Armado con su irremediable mal genio, el propio Vázquez se lamentaba casi una década después de que Anacleto y compañía estuvieran “secuestrados” por los editores y ya no le pertenecieran. Dejó de controlarlos hasta el punto de que Anacleto ha crecido. Ahora está en horas bajas. Tiene un hijo de treinta y pocos para quien no es más que es un payés dedicado a la producción de embutidos. Y su archienemigo, el malvado Vázquez –alter ego del propio viñetista- está en la cárcel.

Así arranca la película dirigida por Ruiz Caldera, quien vuelve a poner la vista al otro lado del océano para explicar cómo la inspiración la encontraron en los What if…? de Marvel, la colección que fantaseaba con cosas como ¿Qué pasaría si los Cuatro Fantásticos no tuvieran poderes? o ¿Qué pasaría si Elektra no hubiera muerto? La pregunta ahora es
¿qué pasaría si nos reencontrásemos con Anacleto treinta años después de perderle la vista en las revistas, como Pulgarcito, Din Dan o Súper Pulgarcito, que fueron su casa en las décadas de los sesenta y los setenta? “Sigue siendo un agente secreto, que va en pajarita y fuma como un carretero; sigue teniendo el mismo jefe; sigue usando entradas secretas, ya un poco pasadas de moda, eso sí; sigue teniendo problemas económicos y su archienemigo sigue siendo el malvado Vázquez”, adelanta Ruiz Caldera y cuenta que a partir de esas premisas básicas que tenían que estar en el personaje, han “inventado un mundo paralelo para hacerlo en un tono realista, lo que implica
una serie de licencias”.
“El Anacleto que yo leía saltaba desde aviones, subía montañas con escaleras mecánicas y se daba unos trompazos tremendos. Para darle un toque realista nos hemos tomado ciertas licencias, así que supongo que los fanáticos del comic pueden poner algunas pegas. Espero que los fans, entre los que me incluyo, estén satisfechos”, alega Ruiz Caldera y desvela alguna sorpresa relacionada con la fobia del personaje original a los tiburones. “
El que conozca el comic va a ver muchísimos guiños”, asegura.
Conocedor al detalle de la obra de Vázquez, Antoni Guiral pone por delante la necesidad de “asumir que el cine es otro medio” y cree una “buena idea” adaptar un personaje como Anacleto al tiempo actual. “Creo que aún se le puede sacar más jugo a las versiones cinematográficas de comics españoles”, opina. “En general se está haciendo un buen trabajo, aunque pienso que disponemos de
mucha y buena materia como para hacer aún más cosas a nivel cinematográfico”, considera.
El niño mimado de Vázquez¿Y Vázquez? “No tuve la suerte de conocerle, pero quiero pensar que le encantaría ver a Anacleto adaptado al cine, aunque seguramente pondría pegas como todo autor que ve su obra reflejada en otro medio que no es el suyo”, confiesa Ruiz Caldera, quien sí ha tenido contacto con uno de los hijos del dibujante y asegura verle “encantado con la elección de Imanol y expectante por ver qué se ha hecho con la obra de su padre”.
Amante de la polémica, el historietista regaló a su ojito derecho de entre todos sus personajes una escandalosa portada–para la época-
en el fanzine erótico granadino Espuma, en la que la caricatura de sí mismo animaba a Anacleto a montarse un ménage à trois con las Hermanas Gilda (ambas “gilipollas”, según Vázquez).
Guiral especula sobre el motivo de ese amor excepcional del dibujante hacia Anacleto. “
Era una serie en la que Vázquez hizo siempre lo que le vino en gana, en general sin más cortapisas que el hecho de estar trabajando, en teoría, para lectores infantiles y juveniles; tal vez por la propia esencia del personaje no se sintió constreñido”, imagina.
El crítico adivina en las viñetas del ingenuo espía un subtexto que contaba “las difíciles relaciones entre patrón y trabajador” y hacía una “
crítica de hechos de la vida cotidiana, del día a día”.
“Es muy diferente cuando lees un comic de niño a cuando lo lees ahora”, apunta Ruiz Caldera. “En su día me encantaban esos personajes alocados y divertidísimos, pero luego empiezas a darte cuenta de que detrás del comic está el autor intentando reflejar una realidad, reírse de ella o con ella, en el caso concreto de Vázquez, con muy mala leche”. Para el cineasta, “
Anacleto empezó siendo una parodia de James Bond y acabó siendo una parodia de un español medio”.