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Grecia: Tsipras no quiere pagar

lunes 05 de enero de 2015, 08:15h
Actualizado el: 01/05/2015 20:07h

Este pasado fin de semana Alexis Tsipras, líder de la extrema izquierda griega, presentaba su programa mezcla de demagogia y populismo a partes iguales. Su partido, Syriza, lidera con un 29 por ciento las encuestas de intención de voto para las elecciones anticipadas del 25 de enero; de ahí lo preocupante que resulta su irresponsable planteamiento. Que consiste, básicamente, en no pagar la deuda y, al mismo tiempo, incrementar exponencialmente el gasto, lo cual implica endeudarse aún más.

A diferencia de Podemos -mencionado expresa y elogiosamente por Tsipras en su mitin de inicio de campaña- Syriza es muy clara en sus propuestas. Piden dos cosas: una conferencia europea sobre la deuda, similar a la que en 1953 alivió las penurias económicas de Alemania tras la Segunda Guerra Mundial, y una quita de la mayor parte de la deuda, “que resulta imposible de pagar”. Anuncian también un “ambicioso programa de inversiones” -habría que preguntar con qué dinero- y la creación de más empleo público, obviando una cuestión tan importante como la productividad.

Olvida Alexis Tsipras que la conferencia para socorrer económicamente a Alemania se produjo tras la devastación de la Segunda Guerra Mundial y que muy pronto el país germano empezó a hacer frente a los compromisos adquiridos. Grecia no. Sus incumplimientos son ya una constante y una nueva quita sería poco menos que un premio inmerecido. Cuando Grecia fue rescatada, aceptó las condiciones; en especial, la de devolver el dinero prestado. Si la solución de Tsipras ante la crisis consiste en negarse a pagar, es muy posible se cierre casi todas las vías de crédito, con todo lo que ello implica para la maltrecha economía del país. En ese escenario, con toda probabilidad, Grecia se verá obligada a abandonar el Euro, regresando a un dracma severamente devaluado en un contexto inflacionario. Los griegos tendrán que decidir si es eso lo que quieren. Los verbos transitivos llevan su complemento: poder se puede hacer casi todo, pero no sin consecuencias.

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