Después de la
detención de siete directivos de la FIFA en Suiza a primera hora petición de la Justicia estadounidense, que
les acusa de organización mafiosa, fraude masivo y blanqueo de dinero, la UEFA ofreció su segunda reacción del día tras mostrar su "tristeza" y "asombro" por los acontecimientos.
La institución que dirige
Michel Platini afirmó que el Congreso de la FIFA que se celebrará este jueves corre peligro de convertirse en una "farsa", por lo que las asociaciones europeas tendrían que considerar "asistir" y advertir de que si este sistema no se para, "matará al fútbol".
También informó de que los miembros de la UEFA se reunirán para decidir medidas con las que proteger al fútbol e indicó que es necesario un cambio de liderazgo en la FIFA, que deben anular el Congreso, aplazar las elecciones presidenciales del viernes y posponerlas seis meses.
Para la UEFA,
los hechos de este miércoles son un "desastre" para la FIFA y dañan la imagen de todo el fútbol. La UEFA se mostró "profundamente impactada y entristecida".
Asimismo, la UEFA afirmó que estos hechos muestran, nuevamente, que
la corrupción "está profundamente enraizada en la cultura de la FIFA" y apuntó que el organismo que preside Joseph Blatter tiene que "reiniciarse" para llevar a cabo una verdadera reforma que cambie la institución.
EEUU saca tarjeta roja a FIFA por corrupción y avisa que es solo el comienzoEstados Unidos anunció este miércoles una amplia
investigación contra la corrupción en el mundo del fútbol que afecta a varios dirigentes de la FIFA y que, según el Departamento de Justicia, salpicó desde la elección de Sudáfrica como sede del Mundial en 2010 a la designación del presidente de la FIFA en 2011.
Combo de fotografías que muestran (de izda a dcha, arriba) al presidente de la Federación de Fútbol de Venezuela, Rafael Esquivel; el brasileño José Maria Marin, miembro ejecutivo de la Confederación sudamericana de fútbol (CONMEBOL); el costarricense Eduardo Li, presidente de la Federación costarricense de fútbol (FEDEFUTBOL) y funcionario de la FIFA; el uruguayo Eugenio Figueredo, vicepresidente de la Confederación sudamericana de Fútbol (CONMEBOL) y vicepresidente de la FIFA; (de izda a dcha, abajo) el expresidente de la Conmebol, el paraguayo Nicolás Leoz; Jack Warner, de Trinidad y Tobago, exmiembro del comité y presidente de la CONCACAF entre 1990 y 2011; el británico Jeffrey Webb, presidente de la Confederación de Fútbol de América del Norte, de América Central y del Caribe (CONCACAF) y vicepresidente de la FIFA; y el nicaragüense Julio Rocha, expresidente de la Federación nicaragüense de fútbol y funcionario de la FIFA. La FIFA afirmó este miércoles que es la "parte perjudicada" en las investigaciones judiciales por corrupción en la que está envuelta y garantizó que coopera plenamente con la justicia para su resolución. "La FIFA es la parte perjudicada", sostuvo en una comparecencia ante prensa el director de Comunicación de la FIFA, Walter De Gregorio, cinco horas después del arresto de seis dirigentes de la organización en Zúrich, a petición de la Justicia estadounidense. (EFE)La fiscal general de Estados Unidos,
Loretta Lynch, acompañada del director del FBI,
James Comey, compareció en rueda de prensa en Nueva York para
detallar los cargos contra 14 personas, entre directivos de la FIFA y ejecutivos de empresas relacionadas con ese organismo, después de la detención de siete de ellos en Suiza.
"Utilizaron sus posiciones de confianza para solicitar sobornos a cambio de los derechos comerciales, y lo hicieron una y otra vez, año tras año, torneo tras torneo", denunció Lynch, quien pese a la insistencia de los periodistas evitó pronunciarse sobre posibles medidas contra el presidente de la FIFA, el suizo Joseph Blatter.
Las autoridades estadounidenses dijeron que
con esta investigación están sacando una "tarjeta roja" a la FIFA y avisaron de que las detenciones en Zurich son solo el comienzo de su persecución contra la corrupción en el mundo del fútbol, ya que se trata de una investigación que sigue en marcha.
Entre los acusados se encuentran dos vicepresidentes de la FIFA, el uruguayo
Eugenio Figueredo y el caimanés
Jeffrey Webb, así como el expresidente paraguayo de la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol)
Nicolás Leoz.
El resto de los federativos acusados son el costarricense
Eduardo Li, el nicaragüense
Julio Rocha, el trinitense
Jack Warner, el venezolano
Rafael Esquivel, el brasileño
José María Marín y el caimanés
Costas Takkas.
La investigación por
sobornos que alcanzarían los 150 millones de dólares incluye 47 cargos, desde organización mafiosa y fraude masivo hasta blanqueo de dinero, y los 14 acusados, algunos de los cuales ya se han declarado culpables, se enfrentan a un máximo de 20 años de cárcel.
De los siete detenidos en Suiza,
seis ya declararon ante la policía y rechazaron ser extraditados a Estados Unidos, por lo que ahora el Gobierno estadounidense deberá cursar formalmente las peticiones de extradición a las autoridades del país helvético.
Preguntada sobre el futuro de Blatter, que este viernes opta a su reelección, Lynch evitó pronunciarse, aunque recordó que la investigación todavía no ha terminado. "No vamos a hacer comentarios sobre nadie que no esté incluidos en el pliego de acusaciones", dijo la fiscal.
Según el Departamento de Justicia,
el escándalo salpica a la elección de Sudáfrica como sede del Mundial, "corrompida a través de sobornos",
la elección de Blatter en 2011 o los acuerdos relativos al patrocinio de la selección brasileña por una compañía de deportes estadounidense.
Además, la Copa América que se disputará por primera vez en EEUU en 2016 "fue usada como vehículo en una conspiración más amplia para llenar los bolsillos de los directivos con sobornos de un total de 110 millones de dólares", que representan casi un tercio de los costes legítimos de los derechos implicados en los torneos.
"En resumen, estos individuos y organizaciones incurrieron en sobornos para decidir quién televisaría los partidos, dónde tendrían lugar y quién controlaría la organización que supervisa el fútbol en el mundo", agregó Lynch, que hasta hace meses era la fiscal general del distrito este de Nueva York, encargada de la investigación.
La fiscal general precisó que
los acusados planearon parte de su actividad delictiva en reuniones celebradas en Estados Unidos, además de usar el sistema bancario de este país para distribuir los sobornos.
Por su parte, el director del FBI, James B. Comey, afirmó que esta investigación demuestra que
"nadie está por encima de la ley" después de que el fútbol haya sido "secuestrado" de forma "muy agresiva", una conducta que "no será tolerada".
El fiscal interino del distrito Este de Nueva York, Kelly T. Currey, insistió en que
"este es el comienzo, no es el final" de la determinación de Estados Unidos para "desmontar la corrupción global en el fútbol" junto a sus socios internacionales.
Agentes del FBI
prosiguen este miércoles el registro de las oficinas de la Confederación de Fútbol del Norte, Centroamérica y el Caribe (CONCACAF) en la ciudad de Miami (Florida), sin que hasta el momento hayan trascendido detalles sobre la investigación.
"Tenían grandes responsabilidades a todos los niveles, desde construir campos de fútbol para niños en países en vías de desarrollo a organizar el Mundial, y se esperaba que protegieran la integridad del juego. En cambio, corrompieron el negocio del fútbol mundial para sus propios intereses", denunció Lynch.
"Este Departamento de Justicia está determinado a acabar con estas prácticas, a acabar de raíz con la corrupción y a llevar a los criminales ante la justicia", sentenció.