George Packer nos presenta un retrato, no el único posible, de lo que ha sido la sociedad americana en las últimas cuatro décadas, aunque para contextualizar su trabajo, en ocasiones hace referencia a acontecimientos acaecidos más atrás en el tiempo. No se trata de un libro de Historia, de política o de economía; quizás, sí resulte más cercano a disciplinas como la sociología, por los perfiles (y sus circunstancias) que analiza.
El relato, en sí, es descarnado, principalmente porque el autor refleja vidas y evoluciones (involuciones en ciertos casos) que harán que el lector bien empatice, bien rechace a los personajes, todos ellos verídicos. Si opta por lo primero, probablemente lo haga impresionado por el ansia de superación personal que les caracteriza. Si se deja llevar por la segunda de las alternativas, será debido a que encarnan algunos de las peores defectos del ser humano (avaricia, egoísmo, indolencia…).
Al respecto, uno de los aspectos más sobresalientes de este premiado libro -ha obtenido el National Book Award- es que Packer se ha documentado de forma excepcional y ha entrevistado a los protagonistas. Los hay mediáticos (Colin Powell, Oprah Winfrey) pero también completamente anónimos (la entrañable Tammy Thomas, capaz de encarar cuantas desgracias le ocurren, sin recurrir al victimismo como medicina). Entre ambos extremos, hallamos nombres y apellidos que, por sus trayectorias cercanas a las elites de poder político y económico, incitan a visitar la wikipedia. En otras ocasiones, este mismo impulso lo genera el protagonismo otorgado a escenarios geográficos concretos como Youngstown (Ohio), cuya depauperada situación lo convirtió en sinónimo de pobreza, violencia y marginalidad social.
Con todo ello, la obra es una mescolanza de lo que ha sido y es Estados Unidos, nación tan próspera como de contrastes radicales. Ambos aspectos los relaciona el autor en los capítulos (por ejemplo, el dedicado a Wall Street). No obstante, predomina una visión ciertamente negativa de Norteamérica. Esta tesis se observa cuando describe a personajes sin escrúpulos en el mundo de las finanzas o desde otro ángulo, cuando retrata a quienes hagan lo que hagan, difícilmente podrán escapar de su depauperado contexto personal. A pesar de esto último, George Packer mantiene una visión contraria a los subsidios sociales, en cuanto que perpetúan la pobreza, haciéndola estructural.
Observando con atención, los años de gobierno de Jimmy Carter no salen bien librados y quizás ahí la decadencia americana sí fue más real que en épocas posteriores. Las décadas de Ronald Reagan e incluso de Bill Clinton, también aparecen descritas ya que los personajes de la obra las vivieron en primera persona (por ejemplo, sufrieron las consecuencias de la desregulación económica).
Mención especial debe dedicarse a las pincelas que ofrece de algunas contiendas políticas americanas. En este sentido, sin caer en el sensacionalismo, nos acerca a las desavenencias experimentadas dentro del Partido Demócrata durante los años ochenta. También se ocupa del rol jugado por movimientos como Occupy Wall Street o el Tea Party que, aunque antagónicos, ambos coincidieron en rechazar la deriva adoptada por Estados Unidos.
Finalmente, el lector deberá preguntarse si la hipótesis de que Estados Unidos se va a desmoronar es más un mito (o una frase hecha o incluso un deseo expresado en alto por sus enemigos) que algo susceptible de hacerse realidad a medio y corto plazo. La capacidad para la innovación y para la adaptación que demuestra la mayoría de los personajes del libro, invitan a pensar que, de un modo u otro, este gran país se reinventará, sorteando cuantas dificultades se le pongan por delante.