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Obama endulza la incógnita Trump

sábado 19 de noviembre de 2016, 09:33h

Tras la sorpresa, o mejor estupor, que causó el triunfo de Donald Trump en las elecciones norteamericanas, ha llegado la hora de asumir la situación y, ciertamente, prepararse para cualquier escenario, teniendo en cuenta que desde ya el actor protagonista es una figura imprevisible. Son muchos los interrogantes que se abren con el nuevo inquilino de la Casa Blanca y en numerosos terrenos después de la campaña incendiaria llevada a cabo por el magnate metido a político. Y, sin duda, uno de esos terrenos resulta especialmente sensible, pues la pregunta del millón es cómo enfocará Donald Trump la política exterior.

Los aspectos que fue deslizando en la campaña no son precisamente tranquilizadores, sobre todo en relación con el compromiso norteamericano con la OTAN. Sabedor de la inquietud que ha ocasionado en Europa la llegada de Trump al Despacho Oval, Obama se ha apresurado a tranquilizar a los líderes europeos, aprovechando la cumbre multilateral celebrada en Berlín entre Estados Unidos, Alemania, Francia, Reino Unido, Italia y España. Cumbre en la que, por cierto, nuestro país, ya superado el impasse sin Gobierno, ha recuperado la presencia internacional que le corresponde.

Bien está el gesto de Obama, pero inevitablemente se quedará en voluntarismo. Porque esa tranquilidad no debe venir del presidente saliente sino del nuevo mandatario del país más poderoso. Y esto es mucho más complicado. No olvidemos hechos que no van en esa dirección tranquilizadora. Como la reunión llena de calor entre Trump y Nigel Farage -ya antes invitado de honor en mítines de Trump-, el controvertido líder del Partido de la Independencia del Reino Unido y fervoroso defensor del Brexit, que se ha ofrecido como emisario de Trump ante la Unión Europea. Curioso, cuando Farage ha declarado: “Donald Trump odia la UE incluso más que yo”.

Y no digamos la entrañable relación de Trump con Putin, al, durante la campaña, echó flores que fueron calurosamente correspondidas. Obama le ha pedido a su sucesor firmeza frente al presidente ruso, y que bajo ningún concepto se le ocurra dar el visto bueno a la anexión de Crimea por parte de Rusia, violando todos los acuerdos internacionales. Pero por mucho que haga o diga Obama, por mucho que trate de endulzar, la pelota está en el tejado de Trump. Una pelota repleta de incógnitas.

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