TRIBUNA
Charrán y otros pájaros
sábado 11 de febrero de 2017, 18:50h
Muchos son los acontecimientos políticos que marcaron esta semana, sin duda, histórica para el reino de España. Todos los partidos políticos se han retratado. Todos los líderes dejaron su huella en la historia universal. Y, como nos enseñó el gran Gracián, evitemos fárragos para no perder la quintaesencia de los sucesos semanales. Repasemos con tono irónico algunos de esos acontecimientos que figuraron en la prensa española.
Uno de los titulares más impactantes ha sido el dedicado por la prensa al “tenso debate” en el PP sobre el pájaro de su logotipo. No se precisa el número de ornitólogos que estudiaron la especie dibujada, pero, al final, los políticos tuvieron que asumir que no es una gaviota sino un charrán. Una vez resuelta esta discusión surgida por la demanda de un militante, se podía pensar que se calmasen los ánimos del partido. Sin embargo, otro militante planteó una cuestión más problemática todavía: si el charrán del logotipo es común, Sterna hirundo, ártico Sterna paradisæa, o quizá, un charrán patinegro, Thalasseus sandvicensis. ¿Quedará resuelto este problema que tambalea las propias bases del PP en su Congreso nacional? ¡Quién sabe! Encomendémonos a la Providencia…O, tal vez, ¿tengamos alguien más en quién confiar?
También esta semana el líder de los populares, Mariano Rajoy, se ha revelado como un gran mediador. Durante la llamada del mandatario estadounidense, Donald Trump, Rajoy expresó no sólo sus felicitaciones y buenas intenciones, sino también se ofreció como “un interlocutor de Estados Unidos en Europa, en América Latina y también en el Norte de África y Medio Oriente”. ¡Qué magnanimidad es proponer la mediación entre los EEUU y la mayor parte de la Ecúmene! Sobre todo, cuando este ofrecimiento llega en tiempos difíciles para la Secretaría de Estado, encabezada por una persona tan novata como Rex Wayne Tillerson. ¿Qué idea tendrá del mundo un magnate de Exxon Mobil Corporation? Se dice por allí, que el señor Tillerson tiene una larga experiencia negociadora y hasta política, y que su empresa es la quinta a nivel mundial según su capitalización. Sin embargo, la experiencia del señor Rajoy borra a cualquier magnate y, seguramente, será clave para los bisoños Trump y Tillerson.
Si hasta el sol tiene sus manchas, también la tiene esta holgada generosidad del señor Rajoy, porque amenaza convertirse en una ambición nociva. Para evitar esta metamorfosis del mediador ecuménico a un político ambicioso, al señor Rajoy le convendría empezar a ejercer sus dotes dentro del terruño patrio. Hace ya algunos años que por allí, frente al mar, en la tierra visitada por el Quijote durante su tercera salida, habitan y se propagan las plagas de buitres, tanto leonados como quebrantahuesos, que causan ciertas molestias por todo el reino de España. Por allí, señor Rajoy, por las tierras de Cataluña podría usted empezar a demostrar sus grandes dotes de mediador y negociador. Y, por favor, señor Rajoy negocie en Cataluña sin emplear la cartera; pues, al fin y al cabo, quien negocia es usted, pero el cheque que sale de sus mediaciones se lo paga toda España.