Un paso más en la burla de Maduro a la Justicia
lunes 27 de febrero de 2017, 11:12h
Un día sí y otro también la Venezuela de Nicolás Maduro nos depara nuevas sorpresas. Y no precisamente positivas. Cuando, junto a los venezolanos, voces de todo el mundo claman por la libertad de Leopoldo López y de todos los presos políticos, y la ciudadanía exige que el mandatario chavista respete el veredicto de las urnas, que le dieron la espalda, y deje de resistirse al revocatorio, Maduro se enroca en el poder y convierte el país en una finca privada, donde hace y deshace a su antojo.
Especialmente en el ámbito de la Justicia, que ya no es otra cosa que una extensión del Palacio de Miraflores. Y como es así, Maduro da cada vez un paso más para poblarla de fieles y agradecidos escuderos. En su última intromisión se ha superado a sí mismo nombrando como nuevo presidente del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) a Maikel Moreno, que tiene a sus espaldas una oscura y turbia trayectoria. Tan turbia que incluye antecedentes criminales por haber estado en la cárcel por dos asesinatos. En el colmo del sarcasmo, Maikel Moreno se ha descolgado con unas declaraciones en las que asegura que trabajará para que el TSJ sea “una casa para el diálogo, para la fraternidad, para el amor y para la paz”.
Con absoluta razón, la oposición ve a Maikel Moreno -implicado también en varios escándalos de corrupción-, como “un verdugo” que, evidentemente, a las órdenes del dirigente bolivariano intensificará la represión contra la disidencia. Una nueva y sangrante burla de Nicolás Maduro a la Justicia ante la que la comunidad internacional no debería permanecer indiferente.