Pedro Izquierdo debe abstenerse en el caso de los ERE
lunes 27 de febrero de 2017, 11:13h
Actualizado el: 27/02/2017 23:17h
No han sido por desgracia infrecuentes los casos de corrupción que han asolado España en los últimos tiempos, ensuciando prácticamente a todos los partidos. Pero, sin duda, uno de los que ha provocado un mayor escándalo e indignación –porque ha sido el más abultado- ha sido el caso de los ERE en Andalucía. Tras una larguísima investigación, actualmente se llevará a cabo el proceso en el que se sientan en el banquillo los expresidentes de la Junta andaluza Manuel Chaves y José Antonio Griñán, junto a más de una veintena de nombres que ocupaban en esos momentos puestos de responsabilidad en el Gobierno autonómico.
El juicio ha despertado una lógica expectación y los ciudadanos esperan que se haga justicia cuanto antes. Sin embargo, no parece que la cosa empiece con buen pie. Mediante sorteo ha resultado que Pedro Izquierdo Martín sea ponente y presida el juicio en el que se dictará sentencia a Chaves y Griñán. La cuestión, la grave cuestión, es que Pedro Izquierdo fue alto cargo de la Junta con rango de viceconsejero precisamente en los Gobiernos de Chaves y Griñán, y también durante una etapa en el Ejecutivo de Susana Díaz hasta que, por mor de las puertas giratorias, volvió a la judicatura.
Evidentemente, nadie puede controlar el resultado de un sorteo, pero sí tomarse medias cuando ese resultado no es precisamente el más adecuado. La Ley Orgánica del Poder Judicial contempla el supuesto de que un magistrado pueda abstenerse en varias circunstancias. Y, obviamente, una de ellas es que haya ocupado cargo público o administrativo en relación con lo que vaya a juzgarse, pues, subraya la Ley, su participación iría “en detrimento de la debida imparcialidad”. Pedro Izquierdo cree que esto no va con él y ha declarado que no se abstendrá. Sin embargo, debería hacerlo por ética, y por estética. Y hasta por su propia carrera sobre la que, de mantenerse en el juicio a Chaves y Griñán, se cernirían más que sombras.