España y Reino Unido, cuestión de diplomacia
martes 04 de abril de 2017, 00:06h
Estuvo tremendamente desafortunado el titular de Exteriores, Alfonso Dastis, al abrir la puerta de la UE a Escocia, caso de prosperar un segundo referéndum. Semejante desatino fue matizado ayer, aunque el daño ya estaba hecho -ni que decir tiene que este argumento fue convenientemente retorcido en su propio beneficio por parte del nacionalismo catalán-.
Fue más atinada, en cambio, su llamada a la prudencia ante las incendiarias declaraciones que a propósito de Gibraltar vienen produciéndose de manera reiterada desde Reino Unido. Fundamentalmente, porque pese a que el tema gibraltareño suela suscitar recelos en momentos puntuales, los intereses comerciales y de diversa índole están muy por encima de otro tipo de consideraciones.
La cuestión gibraltareña ha resurgido como daño colateral del Brexit, no por mediación de España. Así lo ha dejado claro el ministro Dastis que, con buen criterio, tampoco ha querido incurrir en la misma conducta irresponsable de algunos políticos británicos con sus alusiones a Cataluña en un supuesto paralelismo con Escocia. Ni al Reino Unido ni a España -y, por ende, a la UE- les interesan las aventuras secesionistas. Es, pues, tiempo de diplomacia y no de declaraciones altisonantes, primitivas y trasnochadas.