Por si a Nicolás Maduro le faltara algo, ahora se ha revelado como un convencido defensor de la secesión de Cataluña. Un sonriente presidente venezolano acaba de fotografiarse portando una estelada que pusieron en sus manos miembros de Ítaca, organización de extrema izquierda secesionista catalana. Cuando menos resulta curioso que mientras que el expresidente de la Generalitad, Artur Mas, va predicando allende nuestras fronteras, como hizo recientemente en la Universidad de Harvard, que una Cataluña separada del resto de España sería la Dinamarca del Mediterráneo, sea el presidente de un país que no es precisamente la nación nombrada por Mas, el único que apoya el delirio secesionista.
Y no curioso, sino indignante, resulta que a la vez que se hace la fotografía, en Venezuela continúa el hostigamiento del régimen de Maduro a la población que clama legítimamente por la libertad y lucha para que Maduro no siga arruinando y hundiendo al país. Miles y miles de venezolanos están saliendo a las calles, ante lo que el chavismo responde con una creciente violencia, que ya se ha cobrado cerca de una treintena de víctimas mortales. Ayer, los cuerpos de seguridad del régimen bolivariano impidieron que la marcha en apoyo de los presos políticos y en la que se exigía su liberación se desarrollara y llegara a las prisiones donde están confinados, entre ellas la de Ramo Verde, en la que se encuentra el carismático líder opositor Leopoldo López.
El Parlamento europeo ha denunciado la brutal represión que se ha desatado en Venezuela y ha pedido a Maduro un calendario de elecciones libres y transparentes. Pero, naturalmente, como viene siendo habitual, el delfín de Hugo Chávez hará caso omiso del llamamiento. Y con la Organización de los Estados Americanos (OEA) no solo ha hecho oídos sordos a llamamientos en el mismo sentido, sino que ha dado un paso más anunciando que Venezuela abandona el organismo. El aislamiento de Venezuela y la condena internacional de su régimen son imparables. Claro que ahí están los secesionistas catalanes que han ido a fotografiarse con él y conseguir el respaldo de una figura de la talla y del prestigio de Nicolás Maduro. Eso sí, la representación tiene una ventaja. Ahora, ya sabemos cuál es el modelo de los secesionistas y dónde acabaría Cataluña: como en Venezuela.