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exposición

El traje de novia como elemento de arte

Lorenzo Caprile, Jesús del Pozo, Petro Valverde, Hannibal Laguna y el catalán Raimon Bundó son algunos de los modistos que cada temporada visten con blancos tejidos los sueños de las jóvenes españolas dispuestas a pasar por el altar. Después, sus creaciones, tras la pertinente visita al tinte, quedan relegadas al armario, donde van adquiriendo el sabor del paso del tiempo y cierto color añejo y amarillento.

Pero siempre hay otras opciones más bonitas y artísticas, como las que propone Concha Mayordomo con su exposición “Un vestido, dos vivencias”, que acaba de desembarcar en la Casa Doncel de Sigüenza. Esta artista, licenciada en Bellas Artes, da una segunda oportunidad a este traje que llena de luz el día más importante de la vida de muchas mujeres, para convertirlo en un lienzo.

La exposición, que visitó anteriormente el Museo del Traje de Madrid, mezcla el terreno de lo puramente formal con aspectos simbólicos y significativos asociados al vestido, lo que hace que aparezcan rasgos universales de las novias, como la ilusión, el éxito, el fracaso y la juventud. No en vano, Mayordomo, conocedora de las trayectorias de Elena del Rivera y de Beth Moysés, se interesó por conocer a otros artistas que hubieran trabajado o trabajaran con esta misma idea del traje de novia, y descubrió otros trasfondo…

Como el que le demostró la instalación “La Perfecta Casada”, que tenía como objeto denunciar el discurso patriarcal sobre la sumisión natural de la mujer al varón, y tomando el libro de Fray Luis de León, del Rivero se confeccionó, en colaboración con otras artistas, un gigantesco velo de novia, cosiendo las páginas del libro y rescribiendo su texto con hilo y aguja.

Así sus obras hablan también de otras novias, de su fragilidad, arrepentimiento, de las maltratadas o de las vírgenes gitanas. Porque un vestido de novia dice mucho de lo que la mujer llevó, tiene mil y una lecturas. Así tenemos a la novia vendida, a la novia cosmopolita, a la novia y el espejo, a la novia en el jardín, a la novia generosa, la abandonada… El resultado es excepcional.

La novia y el mar
Para muestra, el resultado de la colaboración con la firma barcelonesa Raimon Bundó en dos de sus creaciones. “La novia del mar” representa la mujer que espera. Tal vez porque el vestido procede de Barcelona, tal vez porque la semitransparencia de una de sus telas recuerda los efectos del agua, o tal vez porque sus drapeados evocan pequeñas olas… Esta obra quiere recordar a aquellas mujeres que la espera llena sus ojos de horizontes.

Estas mujeres, de una gran fortaleza emocional, se debaten entre la plenitud y la soledad, hilvanando sueños y realidades con hilos de esperanza y viviendo su amor en la distancia. Estarán solas en la educación de sus hijos, solas en los problemas domésticos y conscientes del peligro que pueden acechar a sus parejas, las mujeres de marinos, pescadores, militares forman uno de los colectivos más responsables y valientes. La firma catalana también ha colaborado en “La Escena y La Novia”, cuyo elemento principal es un corpiño, en tela de brocado, utilizado al ritmo de Bach por el Ballet de Nacho Duato en la presentación del desfile de la Colección 2006 de Raimon Bundó en la Pasarela Gaudí Novias. Representa una vista desde detrás del telón.



“Un vestido, dos vivencias”
Ayuntamiento de Sigüenza, en colaboración con la Universidad de Alcalá
Casa del Doncel (Plazuela de San Vicente s/n) Más información. www.conchamayordomo.com