Rafael Ortega

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RAFAEL ORTEGA es presidente de la Unión de Periodistas Católicos.

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En la FRONTERA

Los judíos inocentes

06-03-2011

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Los judíos son inocentes de la muerte de Jesús. Así lo expone el Papa en la segunda parte de su libro “Jesús de Nazaret”, que podremos comprar a partir del próximo jueves, día 10. Una exoneración que ya hizo pública el Concilio Vaticano II, cuando promulgó la declaración “Nostra Aetate”, con la que los católicos retiraron las acusaciones contra los judíos.

Ahora, Benedicto XVI, señala en su libro que cuando en el Evangelio de Mateo se habla de que “todo el pueblo” pidió la crucifixión de Cristo, “no se expresa un hecho histórico- porque como se pregunta el Pontífice - ¿cómo habría podido estar presente todo el pueblo judío en ese momento para pedir la muerte de Jesús?”. Una errónea interpretación, según el Papa, que ha tenido consecuencias desastrosas por las continuas acusaciones contra el pueblo judío durante dos mil años, que propiciaron su persecución. La "realidad" histórica aparece más correcta en los Evangelios de Juan y Marcos, ya que el verdadero grupo de acusadores fueron algunos círculos del templo de Jerusalén y la masa que apoyaba a Barrabás en el contexto de la amnistía pascual.

Cuatro años después de que fuese publicada la primera parte, el segundo volumen de «Jesús de Nazaret», que lleva por subtítulo «De la entrada en Jerusalén hasta la Resurrección», verá la luz de forma simultánea en todo el mundo y en siete idiomas, como decíamos, el próximo día 10.

El Papa, en el prólogo de su trabajo, explica que su objetivo es presentar a un “Jesús real” en contraposición a un “Jesús histórico”. Además, insiste que el libro no tiene un valor de magisterio, es decir no compromete a la Iglesia, porque está escrito por Joseph Ratzinger, que lo hace como estudioso y erudito. Un texto en el que el Papa también señala que Jesús no fue un «revolucionario político» y que su mensaje y su comportamiento no constituyeron un peligro para el dominio romano.

Otro punto importante de este trabajo de Ratzinger, a mi entender, es aquel en el que señala “las mentiras sobre las dictaduras”. Benedicto XVI ante la pregunta de Pilatos a Jesús sobre «qué es la verdad», manifiesta que esta cuestión «se hace también la moderna doctrina del Estado, pues ¿puede la política tomar la verdad como categoría para su estructura?, o ¿no es tal vez verdad, que las grandes dictaduras han vivido en virtud de mentiras ideológicas y que sólo la verdad puede llevar a la liberación?». Estas interrogantes le hacen decir al Papa, que «también hoy en la disputa política, como en la discusión acerca de la formación del derecho, se encuentra un obstáculo frente a la verdad. Pero sin la verdad el hombre no toma el sentido de su vida, deja, a fin de cuentas, el campo a los más fuertes».

El Papa, tan denostado por muchos el día de su elección, vuelve a dar en la diana y nos hace recordar aquellas expresiones que de pequeños oíamos con frecuencia: “perro judío” o “no escupas que es de judíos”. Los culpables por la muerte de Jesús, fueron, fuimos y somos todos nosotros: los pecadores.







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