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por descompensación de patologías
Los excesos alimentarios aumentan las urgencias un 25% en Navidad
Las descompensaciones de patologías previas, en la mayoría de los casos por excesos en la alimentación, son el motivo más frecuente por el que aumenta, aproximadamente el 25 por ciento, el número de consultas de los servicios de urgencias y de ingresos hospitalarios durante la fechas navideñas.
La doctora Carolina Díaz, del servicio de Medicina Interna del Hospital Internacional Xanit, ha explicado que las descompensaciones más frecuentes durante esta época son las crisis hipertensivas, diabetes, gota y patologías del tracto digestivo (gastritis, reflujo gastroesofágico, pancreatitis, cólicos biliares y gastroenteritis), que se producen como consecuencia de los excesos en la alimentación que tienen lugar estos días. Esta especialista añade que, dado que estas patologías suelen ser las que se ven más afectadas por los excesos, los pacientes con hipertensión, diabetes, hipercolesterolemia, cardiopatías, enfermedades renales, hepatopatías u otras patologías digestivas deben tener un cuidado especial. Asimismo, la doctora Díaz apunta que “las enfermedades neurológicas, como por ejemplo la epilepsia, se ven claramente influenciadas por la ingesta de alcohol o la falta de horas de sueño”. Exceso de alcohol Tras la ingesta de alcohol, la doctora Díaz aconseja ingerir agua en cantidades abundantes antes de irse a dormir, de forma profiláctica, y por la mañana tomar infusiones mentoladas, dieta suave, lácteos y algún analgésico y antiemético, si fuera preciso. En cuanto a los efectos del exceso de comida las consecuencias más comunes serían las digestiones pesadas, náuseas, vómitos, ardores, diarrea y las descompensaciones de patologías prevalentes.
En este sentido, el exceso de alcohol puede producir efectos sobre el organismo o sobre el comportamiento. “En relación con el organismo —indica la doctora Díaz—, el alcohol puede producir irritación de la mucosa gástrica, náuseas, vómitos, cefaleas, trastornos de la visión, de la marcha y del equilibrio, del lenguaje y de los reflejos. En caso de intoxicación etílica grave, el paciente puede entrar en coma o sufrir una parada respiratoria como consecuencia de depresión del sistema nervioso central”.

