Alicia Huerta

Alicia Huerta

ALICIA HUERTA es escritora, abogado y pintora

Todos los artículos de Alicia Huerta

PORTADA » opinión

Entre adoquines

Clones de Carmen Lomana para animar las noches de los jueves

19-05-2010

imprima esta noticia ENVIAR O COMPARTIR ENLACE

Miman su cabello, normalmente largo y aclarado con mechas californianas, signo externo de glamour por excelencia. Vocalizan como si fuera de mala educación que la lengua roce su perfecta dentadura blanqueada y mueven, con estudiada coreografía, unos dedos enjoyados con alargadísimas uñas pintadas de brillante carmesí. Son hiper mega pijas y no se avergüenzan. Al contrario, a las millonarias que el nuevo programa de La Sexta ha fichado para conquistar a la audiencia de las noches de los jueves, parece que ya no les vale con que sólo su entorno sepa lo bien que lo pasan, y se prestan, infantiles y orgullosas, a enseñarnos cómo se vive cuando no se carece de nada.

Las furibundas críticas hacia la cadena que ha decidido apostar por sumergirse en el lujo justo cuando se vive la gran crisis económica que tiene a la mayoría contando los céntimos para llegar a fin de mes y a casi cinco millones de personas buscando un empleo que no aparece por ningún lado, no tardaron en invadir blogs y redes sociales. Aunque, en realidad, sólo han servido para dar más publicidad al programa y picar la curiosidad de quienes no estaban frente al televisor el jueves pasado. Criticado o no, su estreno fue todo un éxito. 2.113.000 televidentes se enchufaron al docu-show, seguramente sin palomitas para que no se les atragantaran, convirtiendo a “Mujeres ricas” en el programa no deportivo con más cuota de la historia de ese canal.

Dicen los responsables del mismo que es, precisamente ahora, cuando andamos todos rebuscando en los bolsillos y empeñando los pendientes de oro de la abuela, el momento de ofrecer algo para que la gente se relaje y olvide durante una hora las preocupaciones de la crisis, sumergiéndose, a través de la pantalla, en los privilegios de esas mujeres que alardean sin pudor de comprarse dos vestidos de alta costura iguales, en previsión de que a uno le pueda caer una inoportuna mancha. De modo que la cámara no sólo nos mete en las super mansiones que habitan o nos pasea por los coloridos jardines que rodean la piscina, si no que también nos permite entrar en paradisíacos vestidores con más metros cuadrados que muchos de los pisos que los simples mortales tenemos, viajar en potentes Ferraris, y hasta nos lleva a comprar un Picasso.

Pero todo es falso. Para ellas, no, claro. Sólo para los pringados que no encuentran mayor placer en una noche de jueves que ya ha estrenado las terrazas de los chiringuitos de cemento, que ponerse a cotillear en las casas y los armarios de personas con las que seguramente jamás lleguemos a cruzarnos, pero de quienes ahora ya sabemos dónde y cómo viven. También cuánto gastan. Nos presentan, además, a sus maridos, a sus hijos, a los empleados y hasta a sus afortunados perros y gatos. No sé qué pensarán de ello las empresas de seguridad, pero no sería de extrañar que alguna banda dedicada a atracar viviendas de lujo haya decidido cambiar la cita de los miércoles para animar a su equipo por esta nueva oportunidad de los jueves, que tan buena nota les permite tomar de lo que cuelga en las paredes o descansa en la madera impoluta de los muebles de unos ricos que desean fervientemente que los demás sepamos que existen. Tienen todo y, como decía una de las protagonistas, cuando quieren algo, lo quieren ya. Normal, pueden comprarlo. Así es que ahora, también han decidido adquirir ese incomprensible punto exhibicionista, porque, al final, sin la envidia de los demás parece que no se acaba de disfrutar del todo.







enlaces patrocinados