El nuevo director general del Teatro Real, Ignacio García-Belenguer, ha comparecido este jueves ante los medios, por primera vez desde su nombramiento el pasado 19 de abril en sustitución de Miguel Muñiz.

Acompañado del presidente del Patronato, Gregorio Marañón, el nuevo director general,
Ignacio García-Belenguer, ha explicado las principales directrices de su mandato que, en todo caso, suponen una continuidad en lo referente al proyecto encabezado por Mortier y que apuesta por la excelencia y la calidad que merece el público del coliseo madrileño, al que ha definido como un público culto e inteligente. En opinión de García-Belenguer, la ópera debe de ser un punto de encuentro entre cultura y opinión, así como servir para la reflexión y el desarrollo personal. Por otra parte, considera de suma importancia que el Real tenga su propia identidad e independencia. Cuatro son, a su juicio, los principales activos de los que dispone el teatro de la Plaza de Oriente para seguir creciendo en calidad como ya ha venido haciendo en las últimas temporadas. El proyecto artístico encabeza estos activos y García-Belenguer ha asegurado tener confianza absoluta en Gerard Mortier, quien, por otra parte, ya ha demostrado esa búsqueda de la excelencia en las programaciones que ha llevado a cabo hasta la fecha.
En el capítulo referente al
público, el segundo de los activos señalados, García Belenguer ha querido destacar la indudable importancia de los abonados, de los que para la siguiente temporada sólo 191 han señalado su intención de no renovar, una cifra muy pequeña del total de 15.787 abonados existentes. Por otra parte, una encuesta realizada entre los abonados que el pasado año optaron por no continuar – un total de 2.028 - ha revelado que aproximadamente el 50% de los mismos volverán al Real la próxima temporada aunque, a juicio de García-Belenguer, lo más probable es que al final se trate de un porcentaje mayor el que regrese a sus abonos. Considera asimismo de vital importancia la programación de actividades dirigidas a los niños y a los jóvenes, que ayer ya demostraron su interés en el primer día en el que se puso a la venta el abono joven.
Pero ha sido, sin duda, el
tema económico y laboral el que ha protagonizado la primera rueda de prensa de García-Belenguer. No podía ser de otra forma, porque los trabajadores del Real esperaban este jueves a la prensa en la calle para explicarles las razones de un conflicto que ya les ha sacado a la plaza durante las representaciones de Marina Abramovic y que ahora amenaza con impedir el estreno de la próxima producción de la temporada, “Cyrano de Bergerac”, con Plácido Domingo. El motivo del conflicto que García-Belenguer continúa negociando con el comité de empresa desde que llegó al Real hace dos meses para ocupar el cargo de administrador general, y que a partir de ahora compaginará con el de director general, se debe a un error en la aplicación del real decreto de 2010 sobre el sueldo de los trabajadores públicos. Lo que en la práctica significa que la Intervención del Estado y el Tribunal de Cuentas exigen la devolución de un millón de euros a los 315 trabajadores en plantilla.
En este sentido, el nuevo director general ha asegurado que está dispuesto a seguir
negociando para encontrar la forma más adecuada para todos de poner fin a este conflicto. No ha querido entrar a valorar la actuación de sus predecesores porque, a su juicio, ahora se trata de pasar página y cumplir con lo exigido por la ley. Por su parte, el presidente del Patronato, Gregorio Marañón, ha querido precisar que una cosa es que la cantidad debida de un millón de euros se contabilice en este ejercicio y otra que se pueda posponer el pago en un tiempo razonable para que la economía familiar de los trabajadores se vea afectada lo menos posible. Y en este sentido, se baraja la propuesta del pago en un plazo de dos años a través de cuatro pagas extraordinarias.
En todo caso, García-Belenguer ha apelado a la responsabilidad de todos para evitar que el conflicto afecte a la próxima producción porque “una huelga no beneficia a nadie y puede suponer un gran perjuicio económico para el teatro”. Por último, ha afirmado que no se puede tratar el tema de un
posible ERE sin una profunda reflexión y, sobre todo, sin ver cómo evolucionan las circunstancias, y apuesta por continuar llevando a cabo una política de contención del gasto dentro de unos presupuestos flexibles, que hay que replantearse de forma periódica con el objetivo de alcanzar el equilibrio presupuestario en 2012.