Obama, el Dalai Lama y China
domingo 23 de febrero de 2014, 08:01h
El encargado de Negocios de la Embajada de Estados Unidos de China, Daniel Kritenbrink, era convocado de urgencia este pasado viernes por el viceministro de Exteriores chino, Zhang Yesui. El motivo, trasladarle una protesta oficial a raíz de la reunión entre el presidente Barack Obama y el Dalai Lama en la Casa Blanca. Zhang ha amenazado con que dicho encuentro “saboteará gravemente las relaciones bilaterales”.
Las relaciones entre China y Estados Unidos nunca han sido fáciles. De no haber por medio intereses comerciales, las cosas serían muy distintas. Pero dichos intereses son cruciales para ambos países; de ahí que tanto Pekín como Washington hagan lo posible para evitar temas especialmente conflictivos. Precisamente por eso, la entrevista entre Barack Obama y el Dalai Lama ha elevado el tono de desencuentro entre chinos y estadounidenses.
La cuestión es si era oportuno recibir ahora con luz y taquígrafos a un personaje que incomoda tanto a Pekín. El encuentro coincide con un momento esperanzador, pero aún delicado, de la economía norteamericana, y hay que recordar que uno de los soportes de su moneda es precisamente el girante asiático. Estados Unidos es una nación soberana y, como tal, tiene derecho a reunirse con quien le plazca. Ocurre que hay ocasiones en las que deben valorarse criterios de oportunidad política, por más que lo que hay sobre la mesa -el tema de los derechos humanos en el Tibet- sea importante. Pero también lo es, y mucho, la estabilidad económica norteamericana. No sólo a nivel doméstico, sino por su trascendencia a nivel global.