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ENSAYO

Albert Rivera: Juntos podemos. El futuro está en nuestras manos

domingo 28 de septiembre de 2014, 13:40h
Albert Rivera: Juntos podemos. El futuro está en nuestras manos

Prólogo de Juan Verde. Espasa. Barcelona, 2014. 238 páginas. 19,90 €. Libro electrónico: 9, 99 €

Por Alfredo Crespo Alcázar

Si hay un político que goza de apoyo y simpatías a lo largo de España, es Albert Rivera. Su discurso fresco, directo y enemigo del titular fácil, ha calado en la ciudadanía. La lectura de esta obra y las ideas que en ella trasmite corrobora las razones de su éxito. Podemos afirmar, en consecuencia, que el contenido del libro supone la prolongación y plasmación por escrito de su desempeño público.

En efecto, Rivera rechaza los parámetros de la corrección política para realizar un verdadero diagnóstico de los problemas (educación, economía, partitocracia…) que asolan a España y a Europa. Sobre este último escenario, frente a la tendencia generalizada a mitificarlo, no le duelen prendas a la hora de afirmar que las razones del aumento del euroescepticismo y de la eurofobia tienen que ver con la escasa transparencia de las instituciones comunitarias. Esta tesis es compatible con la siguiente aseveración: “La Unión Europea ha sido todo un éxito (…) Pero ha llegado el momento no sólo de aspirar a un mercado único y a un espacio de paz y libertad, sino de avanzar hacia una verdadera unificación que permita tener derechos y libertades comunes” (pág.212).

Rivera denuncia anomalías y propone soluciones, las cuales deberán ser producto de la participación y colaboración ciudadanas. Como se observa, apela al largoplacismo y rechaza el mesianismo. Con sus propias palabras: “No se puede decir que no haya democracia en España, pero sí que podemos afirmar que tenemos una democracia debilitada que hay que sanear entre todos” (pág. 37).

En este sentido, destaca su defensa de la Transición y de la Constitución de 1978, lo cual no es obstáculo para que apueste por la reforma de aquellas partes del sistema que, bien son anacrónicas, bien resultan escasamente eficaces a la hora de responder a los problemas actuales. En este aspecto, la virtud de Albert Rivera consiste en no caer en el utopismo; de hecho, la expresión que mejor lo define es la de “soñador realista”, contrario a cualquier síntoma de caudillismo.

Al respecto, está abierto a la sinergia con otras formaciones siempre y cuando pongan al ciudadano en el primer lugar de la agenda. Esta idea la reitera y repite a lo largo del libro: somos ciudadanos, no súbditos, con derechos y también con obligaciones, idea esta última que menosprecian algunos movimientos pseudo-regeneracionistas.

La situación actual de Cataluña –Artur Mas acaba de consumar su desafío con la firma de la convocatoria de la consulta ilegal-, adquiere presencia a lo largo de la obra. De manera trasversal relata los liberticidios que ha cometido el nacionalismo catalán en las últimas décadas y los instrumentos de los que se ha valido (lengua, medios de comunicación, educación y dejadez de los dos grandes partidos nacionales) para crear una ficción cuyo fin último es la secesión.

“El mayor problema que genera la ruptura de un país es la quiebra social y emocional de sus ciudadanos. El fondo de este debate no es administrativo o económico, sino identitario”, constata Rivera (pág. 178), quien siempre combatió las intenciones finales de CiU y del Tripartito. La solución nos la brinda siguiendo su línea argumental: arreglar España entre todos, no romperla. Coherencia y sentido común, en definitiva.
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