Las sandías ya no son lo que eran. Basta con comparar el aspecto actual de esta futa con el que pintó Giovanni Stanchi en un lienzo del siglo XVII.
James Nienhuis, horticultor y profesor de la Universidad de Wisconsin, utiliza una pintura del siglo XVII en sus clases para enseñar cómo ha cambiado la forma de cultivo de la sandía.
Así lo cuenta el portal estadounidense www.vox.com en un artículo firmado por Phil Edwards en el que compara el aspecto de esta fruta en una pintura de Giovanni Stanchi (1645-1672) con una fotografía de una sandía actual.
La sandía pintada por Stanchi es una de las muchas frutas y alimentos que decoran o protagonizan lienzos atesorados en los mejores museos del mundo.
Hoy, historiadores y estudiosos especializados como Nienhuis, se sirven de estas obras como fuente documental para averiguar o corroborar cómo se vestía, qué muebles decoraban los hogares o qué aspecto tenían los alimentos, entre otras curiosidades.
Cuenta este portal que la llegada de la sandía a Europa no se produjo hasta 1600. Según Nienhuis, "su contenido en azúcar debió ser superior en aquella época que ahora". Tampoco se parece el color de las sandias actuales al de las del siglo XVII, de tonalidad más suave. Asimismo, las pepitas, más grandes entonces, han terminado por desaparecer debido a las modificaciones a las que se se somete a esta fruta.
Sandías, melocotones, peras y otra fruta en un paisaje, de Stanchi, fue vendido en enero de 2014 en una puja organizada por Christie's en Nueva York. El comprador pagó 125.000 dólares por este lienzo y otra naturaleza muerta del artista italiano.