Ante los imponentes cuadros del 2 y el 3 de mayo, la sala que los alberga concentra la mayor parte de interpretaciones discutibles. Hablar de “violencia”, en primer término, en lugar de “represión” sitúa al espectador más crítico con un punto de desconfianza, cuando no asombro.

Conforme se avanza en el relato, defenderse del opresor es sinónimo de agresión, a sabiendas de que la invasión de un territorio es en origen ilegítima. Es inevitable pensar en tendenciosidad al leer textos explicativos como éste: “El populacho asume el papel maléfico que responde a la falta de humanidad que rige sus acciones irracionales y brutales sobre los franceses y afrancesados (con relación a parte de los grabados de la serie “Desastres)”.
Interpretación actual de GoyaLos textos que acompañan a cada escena en que está dividida la exposición ofrecen una interpretación arriesgada de la intención de Goya. En el libro conmemorativo editado por el Museo del Prado se especifica que el papel del pintor maño durante la ocupación fue “ambiguo”.
Esta afirmación sirve para abordar un nuevo asunto. La imprecisión en las circunstancias, gustos y sentimientos que acompañaron a Goya en vida, genera en ocasiones una interpretación de su pintura desde una visión actual. Así, en la sala que recoge los dibujos incluidos en la serie “Tauromaquia”, se expone la idea de que el pintor encontró en esta temática “la necesidad de expresar su censura hacia la violencia de la que había sido testigo”. Añade el texto: “la brutalidad, explícita, deviene en característica de la fiesta de los toros”. Pero, ¿quién tiene constancia de que Goya asociara los toros a un concepto como “brutalidad”? Adjudicar a Goya un sentimiento antitaurino tal y como se entiende hoy podría chirriar al visitante no prevenido.
Dibujos de la serie Tauromaquia“Goya en tiempos de guerra” conmemora el bicentenario de la Guerra de la Independencia española a través de casi doscientas obras del artista, entre las que se incluyen pinturas procedentes de otras instituciones y colecciones privadas. La muestra, que podrá verse hasta el 13 de julio, está centrada en los dos grandes lienzos del 2 y 3 de mayo de 1808 en Madrid, restaurados para la ocasión.