Planean cortar la Diagonal y colapsar aeropuertos y carreteras.
La Generalidad independentista de Quim Torra quiere un otoño caliente. Tras aupar al Gobierno a Pedro Sánchez, los independentistas buscan la fórmula para rentabilizar su apoyo al Gobierno socialista.
Por el momento, han emprendido una campaña para tomar las calles. Òmnium Cultural ha desplegado lo que llama una campaña informativa con autobuses rotulados, carteles, postales, adhesivos y camisetas- destinada a explicar a los turistas que veranean en Cataluña que "aquí hay presos políticos y exiliados" por querer ejercer el derecho de autodeterminación.
La campaña fue presentada el jueves por el vicepresidente de Òmnium, Marcel Mauri, y se llevará a cabo simultáneamente en cuatro lenguas -catalán, español, inglés y francés-, si bien el lema se visualizará sólo en inglés: "Freedom for All Catalan Political Prisoners & Exiles".
Pero es sólo el aperitivo de lo que espera a las calles catalanas el próximo otoño. La pasada semana los así llamados Comités para la Defensa de la República, (CDR) se manifestaban frente a la sede de las principales formaciones independentistas para apremiar a los líderes políticos hacia la acción.
No se ha hecho esperar la respuesta. La Generalidad de Quim Torra busca colapsar Barcelona durante la próxima diada sirviéndose de los propios CDR, cuyo cometido sería colapsar Barcelona.
La primera fecha que manejan los independentistas es el 3 de octubre, aniversario de la huelga general convocada tras el referéndum ilegal del 1-O. Será el primer ensayo para una reivindicación cuya principal pretensión es trascender las fronteras y hacer ruido en el panorama internacional.
"Llenaremos la Diagonal de dignidad", anuncian los independentsitas en las redes sociales. La idea es acampar en la principal vía de la capital catalana, aunque todavía no hay nada decidido en firme y temen ue pueda volvérseles en contra de la opinión pública, como ha sucedido con la huelga de taxis.
Sin embargo, el corte de la Diagonal barcelonesa es tan sólo una de las partes del plan independentista para hacer ruido internacional. Mucho más dañino para los intereeses económicos de Cataluña y España, además de los de la ciudadanía, es la propuesta para colapsar la AP-2 en su salida hacia Lérida y Zaragoza, las aeropuertos y la salida hacia Europa desde la Jonquera, donde los tractores se encargarían de cortar las vías.
A pesar de que funcionan por su cuenta, los Comités de Defensa de la República han estado alentados por el propio poder independentista. Tras el escrache de la pasada semana, en el que señalaron los partidos que, según defendían, habían dejado atrás la consolidación de la república proclamada tras el referéndum del 1-O, los CDR se han convertido en un ariete independentista que promete colapsar la vía civil catalana el próximo otoño.