Este año se cumple el 150 aniversario del descubrimiento de la cueva de Altamira. También se conmemora el 33 aniversario de su inscripción como Patrimonio Mundial de la Unesco.
En la cueva de Altamira le corresponde se identificó por primera vez la existencia del arte rupestre del Paleolítico superior. Se convirtió entonces en un yacimiento de primer orden por la calidad de las pinturas conservadas y por la frescura de los pigmentos con que los que fueron pintadas.
Cronología del yacimiento
- Los niveles más recientes (1-5) de la secuencia se corresponden con el periodo Magdaleniense; el análisis por Carbono 14 muestra aquí una antigüedad de entre 19.000 y 16.800 años.
- Los dos niveles solutrenses (6-7) se encuentran comprendidos entre 24.000 y 20.500 antes del presente.
- El nivel más antiguo encontrado (8) corresponde al final del Gravetiense y tiene una antigüedad de entre 26.400 y 26.000 años.
La cavidad fue descubierta por Modesto Cubillas hacia 1868. Acompañado por Cubillas, Marcelino Sanz de Sautuola visitó por primera vez la cueva en 1875 y reconoció algunas líneas que entonces no consideró obra humana. En 1880 Sautuola publicó el hallazgo tribuyendo las pinturas a la prehistoria, al periodo paleolítico. "A pesar de su lúcido análisis, sus contemporáneos, desde diferentes perspectivas intelectuales, evolucionistas, creacionistas o los incrédulos prehistoriadores del momento, acogieron con escepticismo su planteamiento", explica el Museo de Altamira.
Su valor no fue reconocido hasta el descubrimiento de arte rupestre paleolítico en otras cuevas de Europa. En 1902, el prehistoriador francés Émile de Cartailhac publicó Les cavernes ornées de dessins. La grotte d'Altamira, Espagne. Mea Culpa d'un sceptique. Fue a partir de ese momento cuando la cueva adquirió reconocimiento mundial.
Técnicas y dibujos
Bisontes, caballos, ciervos, manos y misteriosos signos fueron pintados o grabados hace 36.000 y 13.000 años.
Se trata de representaciones salpicadas por toda la cueva aunque es en la Sala de Polícromos donde se concentran en mayor número de ellas. Las representaciones más grandes son caballos y, bisontes de entre 125 y 170 cm de longitud, y una cierva, de más de dos metros
"Primero se grabó el contorno y se dibujó a línea negra con carbón; luego se rellenaron con pintura roja o amarillenta. En algunos bisontes se marcó con pintura negra el cambio de coloración de su vientre o se utilizó el lápiz de carbón para detallar el pelo o la joroba. Además, el grabado se utilizó en ojos, cuernos, pelo del cuello, etc".
En 2014, la cueva fue abierta de nuevo a visitas para investigar el efecto de la presencia humana en la conservación de las pinturas rupestres. Aunque en principio se permitió el acceso a cinco personas a la semana, hace un año se restringió a dos grupos de dos y tres personas. Hasta 2017, el yacimiento ha sido visitado por 285.990 personas.