Coque, y ahora Coquetto, es la historia de una familia, de la familia Sandoval, y está cargada de trabajo, esfuerzo, profesionalidad, valía humana y éxito.
Una historia de tres generaciones que comienza en los años 50, cuando los abuelos de los actuales propietarios abren una pequeña casa de comidas en la localidad de Humanes (Madrid). Años más tarde, ese modesto negocio familiar se convertiría en Coque, actualmente uno de los restaurantes más interesantes de la capital de España.
Tercera generación de hosteleros
Los Sandoval son cuatro hermanos. Curiosamente uno de ellos, José Ramón, se ha dedicado al deporte y es entrenador de fútbol.
El que se dedicó a la cocina desde el primer momento fue Mario que, con el tiempo, se ha convertido en uno de los mejores chefs de España.
Diego también empezó a trabajar en el restaurante, quizá para ayudar a su hermano Mario. Ahora es el director de sala de este local con 2 estrellas Michelin, 3 soles Repsol y 3 M de la Guía Metrópoli.
El otro de los hermanos, Rafael, fue torero durante una época, llegando a torear en Las Ventas, y ahora, se ocupa de los vinos en el restaurante y es mucho más que un sommelier: es un perfecto director de bodega.
El éxito de los hermanos Sandoval
Para entender el éxito de los hermanos, basta con decir que es la primera familia que ha conseguido los tres grandes Premios Nacionales de Gastronomía de la RAG: al mejor Jefe de Cocina, Mario; al mejor Director de Sala, Diego; y al mejor Sommelier de Bodega, Rafael.
Y quizás el mayor logro de los hermanos ha sido el saber trabajar juntos, coordinándose y poniendo en común sus diferentes especialidades.
Coque
Fue en el pequeño pueblo de Humanes donde consiguieron las 2 estrellas Michelin. Y motivados por ese éxito decidieron trasladarse, hace tres años, a la capital madrileña. En el nuevo espacio de la calle Marqués de Riscal, se puede vivir una de las experiencias gastronómicas más interesantes de Europa.
Porque ir a Coque es como asistir a una obra de teatro de 6 actos.
El primer acto da comienzo en el bar, con una barra donde se pueden degustar magníficos cócteles y dos aperitivos.
La siguiente parada es en la bodega, que cuenta con más de 20.000 referencias de vinos, entre los que se encuentran los mejores de nuestro país, de Francia, de Italia y el resto del mundo. Allí es posible tomar una copa de vino fino de Jerez con dos tapas.
El tercer acto tiene lugar en la sacristía, donde se pueden tomar dos aperitivos, creados especialmente para beber con Champagne.
A continuación se pasa a la cocina, que está abierta al público y donde se mueven entre 15 y 20 cocineros, para degustar un aperitivo con cerveza. Después al taller, donde Mario crea sus mejores platos.
Y, por último, se pasa a la sala, donde se puede probar un menú degustación de 12 platos, armonizados con 12 vinos diferentes.
Asistir a Coque es, sin duda, una experiencia única.
Coquetto
Aproximadamente hace un año, mucho antes de la pandemia, los hermanos Sandoval decidieron abrir una especie de prêt-a-manger, en un ambiente distinto y con unos precios más asequibles, donde la gente pudiera degustar algunas de las creaciones de Coque, de Mario Sandoval. Y le pusieron un nombre que creo que es un absoluto acierto, Coquetto.
Como es natural el restaurante, situado en la calle Fortuny 2, no llegó a abrir sus puertas cuando estaba previsto, porque la pandemia paralizó todo y, muy especialmente, el mundo de la gastronomía, la hostelería y la restauración.
Coque y Coquetto en la nueva restauración
En cuanto Madrid entró en la fase 2, los hermanos Sandoval decidieron reiniciar su actividad. Concretamente, el día 15 de junio Coque abrió de nuevo sus puertas, respetando todas las medidas sanitarias y exigencias de las autoridades (distancias de seguridad, normas de higiene, etc.).
De nuevo, Coque vuelve a estar lleno. Quizás, porque ha sabido adaptarse renovando el menú e incorporando algunos platos extraordinariamente interesantes.
Paralelamente ha abierto Coquetto, para poner en marcha el take away, el delivery y el servicio a domicilio. A través de CoquettoGo, se puede encargar la comida a domicilio.
En esa necesidad de “restaurar la restauración”, la alta cocina se está poniendo al día, ajustando costes, renovando la oferta y tratando de adaptarse a una nueva clientela que, por supuesto, va a querer seguir disfrutando cuando vaya a un restaurante pero, también, va a exigir una oferta más saludable y que contribuya a la solidaridad y a la sostenibilidad.