El Gobierno ha adquirido cinco millones de dosis para que la cobertura sea masiva.
La
vacuna contra la gripe ha cobrado especial relevancia este 2020 al enmarcarse en un nuevo contexto: la pandemia de
coronavirus. Aunque los sanitarios insisten cada año en la importancia de esta vacuna, ahora subrayan aún más las consecuencias de no hacerlo. Los expertos advierten de que estar protegidos frente a la gripe será clave para encarar la previsible
segunda oleada de coronavirus en los centros sanitarios.
"Cuantos más casos de gripe estacional podamos evitar, menos carga asistencial pesará sobre el sistema de salud", dice al respecto
Daniel López Acuña, exdirectivo de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en una entrevista para este diario.
Aunque considera que España aún no está inmersa en esa temida segunda ola y que los últimos datos se corresponden más bien a "repuntes de la primera oleada", afirma que todavía tenemos que tener "mucha cautela y mucha previsión" para que este segundo ciclo, que puede sobreponerse a la gripe estacional, "no nos impacte de la misma manera que lo hizo entre los meses de marzo y junio".
En este sentido, el presidente de la Sociedad Española de Inmunología (SEI),
Marcos López Hoyos, pidió el pasado lunes a los ciudadanos que "por favor" no olviden vacunarse contra la gripe y que estén concienciados de la importancia de administrarse esa vacuna y no solo esperar "la famosa" contra la Covid-19.
El Gobierno ha adquirido
cinco millones de dosis de la vacuna contra la gripe este año y se cree que en esta ocasión la cobertura será masiva. La vacuna antigripal, según las últimas estimaciones oficiales de 2018-2019, previno entre los mayores de 64 años un 20% de casos leves, un 11% de hospitalizaciones, un 40% de admisiones en UCI y un 38% de fallecimientos.
"Se tiene muchísimo miedo a que la campaña de la gripe pueda coincidir con la campaña del coronavirus", cuenta a El Imparcial la doctora
Carolina Hurtado Marcos, profesora de la Facultad de Farmacia y responsable de la Unidad Docente de Inmunología de la Universidad CEU San Pablo. "La gripe y la Covid-19 son dos virus respiratorios que tienen sintomatología y patología semejantes y no sabemos si una persona que no se vacune de la gripe y se contagie además de coronavirus podría aumentar la gravedad del cuadro patológico", avisa.
"Es importante mentalizar a la población de que se vacune", insiste Hurtado, quien recuerda que la gripe es un virus estacional y que con la vacuna se reducen las posibilidades de contagio o, al menos, se minimiza la gravedad de esta enfermedad y, por tanto, bajan también los ingresos hospitalarios.
La vacuna contra la gripe reduce la hospitalización y la mortalidad de las personas con más riesgo y también disminuye la carga asistencial sobre el sistema de salud
La vacuna antigripal siempre se ha considerado prioritaria en determinados sectores de la población, como los grupos de riesgo, las personas con algún tipo de patología crónica, los mayores de 65 años y aquellas que están en contacto con mucha población, como bomberos, profesores, sanitarios... No obstante, el exdirectivo de la OMS informa de que la tasa de cobertura de la vacuna de la gripe "no es lo suficientemente alta" en años pasados. "No se la ponen todas las personas que deberían hacerlo", lamenta.
Así, ante la pregunta de si habría que ampliar el
colectivo de vacunados este año, López Acuña cree que "lo primero es completar el ciclo de vacunación en toda la población de riesgo ya identificada en años previos". Y, una vez conseguido, entonces sí llegar a otros grupos.
Para ello, desde la Asociación Española de Vacunología,
Luis Ignacio Martínez Alcorta, propone que "se pueda facilitar el acceso a la misma mientras exista circulación del virus de la gripe". Y, asimismo, "aprovechar la cita para actualizar otras vacunas que pueda tener indicadas, como puede ser la del neumococo", añade.
Martínez Alcorta: "Es fundamental reforzar la vacunación de los convivientes (incluidos niños) y cuidadores de pacientes que tienen indicación de recibir la vacuna, con el objetivo de establecer un entorno lo más seguro posible"
En cuanto a la posibilidad de adelantar el
calendario de vacunación, Martínez Alcorta descarta tal medida. Pues, en su opinión, "no es la mejor forma de proceder". "El hecho de que nosotros anticipemos mucho esa campaña de vacunación puede condicionar que, cuando la persona se exponga al virus, la efectividad de la vacuna haya dismunuido en parte", explica. "Tienen que transcurrir al menos dos semanas desde que se vacune a la población y ésta se exponga al virus. Hacerlo antes de ese intervalo, puede hacer que decaiga esa efectividad vacunal", insiste.
El virus de la gripe, como el coronavirus, es de tipo ARN y crea anticuerpos de muy poca duración
Por otro lado, al ser el virus de la gripe de tipo ARN los
anticuerpos que genera son de poca duración y, por ello, es necesario poner la vacuna cada año. Los anticuerpos en sangre no se mantienen más de doce meses y, además, el virus de la gripe evolutivamente va mutando.
Algo parecido sucede con el coronavirus, dice la doctora Hurtado, quien recuerda que las personas que han padecido esta enfermedad han desarrollado unos anticuerpos con una vida media de escasamente seis meses. Así, aclara que, aunque la Covid-19 "no muta tanto como la gripe", probablemente también requerirá de más vacunas.
Actualmente, hay en marcha 150 proyectos de vacunas, pero solo seis de ellas se encuentran en una fase más avanzada. "A mí, la de Oxford me parece que es muy adecuada porque han visto que no solamente al poner la vacuna desarrollas anticuerpos, sino que también generas
células T, que son las más efectivas cuando hay una infección viral", comenta. De este modo, estima que si desarrolla una respuesta celular "la protección va a ser más duradera".
"Pese a que en un primer momento se dijo que el coronavirus era parecido a la gripe, ahora se ha visto que es mucho más letal", reconoce Hurtado. "En la gripe hablaban de un 0,1% de letalidad, en la gripe española fue un 2% y en el coronavirus estamos hablando de una letalidad de las personas infectadas de entre el 1,4% y el 3,4%", informa. Por tanto, concluye que el coronavirus está siendo mucho más letal y contagioso que la gripe.
Y, en este punto, llama a la calma a todo aquel que pueda sentirse parte de un experimento. "Hay que decir que se lleva investigando 15 años sobre vacunas parecidas a coronavirus", tranquiliza y, aunque reconoce que se están acelerando todos los procesos, confía en que "algunos de los proyectos son seguros y cumplen las autorizaciones". Por esta razón, hace un llamamiento a la vacunación y destaca que fue precisamente la enfermedad de la viruela la primera en erradicarse, así como la primera en tener vacuna.
"Si queremos controlar el riesgo de infección por coronavirus, tenemos que hacer una vacunación universal", defiende por su parte López Acuña. "Tenemos que asumir una vacunación como en su momento se hizo contra la viruela para errradicar el virus", recuerda también el experto que, ante la pregunta de si la
vacuna contra el SARS-CoV-2 tendrá que ser obligatoria, insiste en que "tendrá que ser universal". "Si lo dejamos a la voluntad o a la discreción no va tener la eficacia que debería de tener", vaticina.