El todavía vicepresidente segundo pide una candidatura única con Más Madrid.
El vicepresidente segundo del Gobierno, Pablo Iglesias, ha dado este lunes la campanada al anunciar que dejará el Gobierno para confrontar en los comicios del 4 de mayo contra la presidenta Isabel Díaz Ayuso con el objetivo de evitar que la ultraderecha "consume su asalto" a la Comunidad de Madrid.
Ninguna de las quinielas sobre la candidatura madrileña había pronosticado que Iglesias saltaría de nuevo al ruedo electoral y pondría fin a su etapa en el Ejecutivo, justo en un momento en el que Unidas Podemos y el PSOE arrastraban meses de tensiones por la política de vivienda, la ley trans o el papel de la Corona.
En cualquier caso, la marcha de Iglesias a la Comunidad de Madrid abre una nueva perspectiva para su formación, que ha ido perdiendo apoyos elección tras elección en casi todas las comunidades autónomas y que había llegado a temer por la representación del partido en el territorio que le vio nacer. Así, el movimiento de Iglesias ha sido interpretado como un intento por su parte de salvar la cara de su formación en Madrid, donde estaba abocada a la desaparición, ya que en las últimas autonómicas logró el 5 por ciento de los votos que le permitió entrar en la Asamblea de Madrid, y las últimas encuestas no contemplan ni siquiera ese escenario. Podemos tiene actualmente 7 representantes frente a los 20 que consiguió Más Madrid.
Desde 2016, Podemos ha perdido la mitad de escaños en el Congreso, ha desaparecido en Galicia, no tiene apenas presencia en el País Vasco y en las últimas elecciones catalanas logró el mismo número de diputados en el Parlament a sabiendas de que quien tira de los comunes es Ada Colau.
A un año y medio de la repetición de las generales que le llevaron a la Vicepresidencia, Iglesias y su equipo se enfrentan ahora a otras elecciones, en las que se dirmirá, según Iglesias, "si la ultraderecha consuma su asalto a Madrid o si les paramos". Para lograrlo, su entorno considera que sólo él puede ser capaz de impulsar un revulsivo así.
Pero Iglesias necesitará a Más Madrid, formación a la que ha puesto ya en el aprieto de decidir si se suma a una candidatura única, aunque cada formación mantenga su independencia, ya que entiende el vicepresidente que es un "clamor" que la gente pide unidad ante el "enorme peligro" de que un Ejecutivo liderado por el PP y Vox lidere la Comunidad de Madrid. Su ex número dos y líder de Más País, Iñigo Errejón, de momento, ha guardado silencio, pero la candidata a las elecciones, Mónica García, sí ha dado la "bienvenida" a Iglesias y ha asegurado que hablará con él sobre la posibilidad de concurrir juntos a los comicios, pero le ha pedido "respeto" para encajar posturas.
En una entrevista en la Sexta este lunes, Iglesias avanzó que aceptará ser número 2 de Mónica García - líder de Más Madrid - si ambas formaciones acuerdan concurrir juntas. Eso sí, primero deberá abrirse un periodo de primarias en el que los afiliados voten las listas.
Sánchez, que ha conocido la decisión horas antes, ha agradecido a Iglesias su trabajo y le ha deseado suerte, aunque menos que al candidato de su partido, el socialista Ángel Gabilondo, según ha revelado él mismo en respuesta a los periodistas desde Montauban (Francia). "No va a haber ningún problema ni malentendido. Va a haber continuidad", ha garantizado el presidente del Gobierno.
En el tintero se ha quedado la reunión con la que Sánchez e Iglesias tenían previsto desencallar el funcionamiento de la coalición. Molesto por lo que consideraba reiterados incumplimientos del pacto por parte del PSOE, Iglesias llegó a acusar a los socialistas de estar "tensionando" la coalición y afirmó que podría llegar un día en que Unidas Podemos "dijese hasta aquí", ante lo que el presidente pidió a sus socios "rebajar los decibelios".
En ese contexto, Iglesias se marcha y deja en manos de Yolanda Díaz la voz cantante de Unidas Podemos en el Ejecutivo, una ministra que cuenta con "todo" el apoyo del presidente, según ha dicho él mismo, y que ha mostrado tener un perfil dialogante en su labor al frente de Trabajo.