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ORIENT EXPRESS

El futuro del Mar de Aral

Ricardo Ruiz de la Serna
domingo 26 de marzo de 2023, 19:00h
Actualizado el: 27/03/2023 08:21h

El 26 de marzo se celebra el Día Internacional del Aral. El gran lago centroasiático llegó a ocupar el 4º puesto entre los mayores del mundo. Sólo lo superaban en extensión el Mar Caspio, el Lago Superior y el Lago Victoria. Medía 430 kilómetros de largo y 234 de ancho. Las aguas de los ríos Amu Daria y Sir Daria alimentaban una fauna de 34 especies de peces, 24 de ellos comestibles. Conserveras, navieras y toda una flota pesquera explotaban económicamente un lago que era el orgullo de Uzbekistán y Kazajstán.

Hoy apenas queda nada de su pasado esplendor. La política de la Unión Soviética destruyó este ecosistema y arruinó la economía que florecía en sus orillas. En Moscú, decidieron que las aguas del Aral servirían para regar los cultivos de algodón. Se ordenaron trasvases de agua de los dos ríos que alimentaban al lago. Apenas hubo programas de ayuda para las familias que vivían de la pesca, la navegación y las conservas de pescado. Hoy el Mar de Aral sólo tiene el 10% de la extensión del pasado.

Robert D. Kaplan lo describía así en “Viaje a los confines de la tierra” (Ediciones B, 1997): “El mar de Aral es posiblemente el mayor desastre medioambiental aislado de todo el mundo y, ciertamente, está entre los más notorios […] En los últimos treinta años se ha reducido a la mitad de su extensión y a una tercera parte de su volumen debido al desmedido aprovechamiento de sus aguas para el monocultivo del algodón en la Unión Soviética. En 1989, el lago era tres veces más salino que en 1991; pocos peces sobreviven en sus aguas”. Kaplan citaba a Nancy Lubin al afirmar que “a causa de la salinización debida al secado del lago y el excesivo uso de pesticidas y productos químicos en los campos, la mayor parte de los habitantes de la zona sufren de toda una serie de enfermedades respiratorias e intestinales. En la región del lago Aral… uno de cada diez niños nacidos no cumple su primer año de vida. Y muchos de los niños que sobreviven… son muy propensos a las enfermedades”. Las consecuencias del secado del Mar de Aral se dejaron sentir hasta la lejana Bujara, a unos quinientos kilómetros al sur. Allí, cuenta Kaplan, los veranos se volvieron más secos y calurosos y los inviernos más fríos, pero sin nieve.

Desde su independencia, Uzbekistán y Kazajstán vienen desarrollando iniciativas para recuperar el Mar de Aral. Con apoyo de las Naciones Unidas, son varios los proyectos que intentan revitalizar el lago mediante la regeneración del ecosistema y la explotación económica racional de sus recursos. La visita a los restos de embarcaciones varadas en medio del desierto sirve a los viajeros como recordatorio de lo que la URSS hizo en Asia Central. Se llegó a instalar, en 1984, un laboratorio secreto de armamento biológico en lo que antes era la isla Vozrozhdeniya, que hoy es una península.

La recuperación del Mar de Aral es uno de los asuntos más relevantes de la agenda ambiental de la política exterior uzbeka. El presidente Shavkat Mirziyoyev lo plantea con frecuencia en reuniones internacionales. Esta semana se ha celebrado en Nueva York la Conferencia de Naciones Unidas sobre el Agua. En ella, Saida Mirziyoyeva, directora de la oficina de comunicación presidencial, resumió los esfuerzos de su país por recuperar el Mar de Aral y subrayó el apoyo internacional que, en el marco de Naciones Unidas, han recibido las políticas del gobierno. El 18 de mayo de 2021, la Asamblea General aprobó la Resolución 75/278, que declaraba la región del Mar de Aral zona de innovaciones y tecnología ecológicas.

Desde la llegada al gobierno de Shavkat Mirziyoyev, Uzbekistán está inmerso en un profundo proceso de reformas institucionales que van desde una nueva constitución y una nueva acción exterior hasta la lucha contra la corrupción y el tráfico de seres humanos. La recuperación de la región del Mar de Aral no sólo en su dimensión ambiental y económica, sino también cultural, desempeña un papel importante en la estrategia de desarrollo de Uzbekistán.

Más de cincuenta años después del inicio de su deterioro, hay algunas señales que permiten albergar esperanzas de que el Mar de Aral recupere su pasada gloria. Los proyectos de creación de cultivos ecológicos, gestión eficiente del agua y reducción de su salinidad abren la puerta a que la tecnología actual repare el daño que causaron las políticas soviéticas. La experiencia uzbeka puede servir, en este sentido, como ejemplo para otros países.

Ricardo Ruiz de la Serna

Analista político

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