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PINTOR ABSTRACTO

José Manuel Ciria: "El mundo del arte en España es cruento y espantoso"

Elena Viñas
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elenavinaselimparciales/11/5/11/23
lunes 10 de noviembre de 2025, 11:04h
Actualizado el: 11 de noviembre de 2025, 12:20h
José Manuel Ciria expone en la Galería Distrito 001 de Madrid una selección de su obra en una muestra que el propio artista define como contundente. El pintor, referente del arte abstracto, aúna geometría, gestualidad y color con un resultado explosivo.
José Manuel Ciria: 'El mundo del arte en España es cruento y espantoso'
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(Foto: Galería Distrito 001)

Expone una selección de su obra en la Galería Distrito 001 hasta el 10 de diciembre. ¿Qué muestra?

La exposición se titula Fuego y silencio, dos términos con los que quiero mostrar dos polos: la contundencia visual de mi obra y, al mismo tiempo, una visión calmada. El espacio no es muy grande, por lo que he seleccionado 11 piezas. Lo que hecho ha sido buscar la confrontación entre tres series diferentes, pero conectadas entre sí. Están hechas por la misma mano, pero todas ellas tienen unas características formales que se pueden ver claramente.

¿En qué momento vital y profesional llega esta exposición?

La idea de organizarla surgió sobre la marcha. Antes de acoger mi exposición, la galería ha expuesto a Alberto Corazón, enorme diseñador y pintor honesto, y a Miquel Navarro, un escultor transformador considerado un número uno internacional, quizá no suficientemente explotado por ser español. Es fantástico suceder a ambos. He seleccionado obras de mi trayectoria, porque en lo que estoy trabajando ahora se presentará más tarde. Este formato permite reflexionar sobre cómo quiero ocupar el espacio. Quería hacer una exposición que tuviese mucha entidad, que fuera contundente.

"Trabajo con técnicas de azar controlado en las que domino la composición, pero no domino todos los accidentes que allí ocurren"

Galería Distrito 001

Se define como un "investigador de lo abstracto". ¿Cuánta teoría hay en su obra pictórica?

Mi primera plataforma teórica, que se llamaba A.D.A, utilizaba un mecanismo que me iba dictando las obras. Cogía un tema, los soportes y la iconografía, y luego tomaba unas características formales que se me ocurrían para cada uno de los grupos. El resultado eran obras con un mismo alma en común, pero que iban produciendo diferentes series. Esa forma de trabajar la he seguido siempre: la dicotomía de tener un contrapunto de no seguir una pauta que me lleve a hacer siempre lo mismo, sino poder evolucionar. Imagínate que tienes que obedecer a unos parámetros conceptuales que te dicen que vas a usar unas características formales y un tema, y vas a usar un soporte específico… Una cosa es eso y otra, cuando tienes que resolver el cuadro. En ese momento es cuando hace falta que las musas acompañen. Es un momento intuitivo. Trabajo con técnicas de azar controlado en las que domino la composición, pero no domino todos los accidentes que allí ocurren. Dejo que la materia se exprese por sí misma. Es una especie de herencia de las técnicas automáticas de los surrealistas. Me gusta mucho sorprenderme cuando pinto. Ahí influye mucho la intuición y dejarse llevar. Hay veces que la pintura obedece a la idea que tengo previamente en la cabeza y muchas otras en las que se malogra y no soy capaz de resolver. Es entonces cuando me dejo llevar por la pintura, que es la que indica el camino.

"Me gusta mucho sorprenderme cuando pinto. Influye mucho la intención y dejarse llevar"

¿A qué se refiere cuando habla de las musas?

En mi caso es justo cuando tengo el soporte preparado con sus imprimaciones y tengo trazado un fondo geométrico sobre el que quiero meter unas manchas. Hace falta que las musas me acompañen a la hora de manchar. La inspiración tiene que llegar de ahí. Es la propia escucha de lo que el lienzo o el soporte me va indicando. Es decir, se dan dos fases: un planteamiento conceptual previo y una intuición pictórica para resolver la pintura.

Ha vivido en Londres, Nueva York o Berlín. ¿Cuánto le han inspirado esas estancias en el extranjero?

Cuando conseguí la beca de París, Javier Maderuelo me dio un consejo fantástico. Me dijo que no esperara que me llegara la inspiración, sino que llevase un proyecto concreto en la cabeza y que lo desarrollase. Si allí el lugar me empezaba a influir, adelante. Pero, si no aparecía una inspiración, me aconsejaba que recurriera a mi proyecto para no quedarme en blanco. Eso lo he aplicado siempre. Si bien, los detonantes pueden ser cualquier cosa: algo que ves en la obra de un compañero o una mancha en la pared. Tengo memoria fotográfica y eso me lleva a pensar que muchas veces reproduzco cosas sin querer, sin saber de dónde provienen. Es cierto que viajar me ha permitido escapar de mí mismo y reinventarme. Cuando me fui a Nueva York, lo hice porque tenía mucho éxito en España y eso me despertó sospechas porque podía ser pernicioso. Además, la gente venía siempre a comprar el mismo cuadro y aquella situación no me gustaba porque trato de ser libre para poder investigar y pintar lo que quiero. Cuando he estado en Berlín o Londres, la impronta de dejarme llevar por el lugar me ha parecido siempre muy atractiva, es decir, experimentar algo diferente y realizar una investigación que vaya en otra dirección.

"En España ha habido un coleccionismo poderoso, pero no hay reemplazo"

Galería Distrito 001

Intuyo por sus palabras malestar hacia lo que ha representado España en su trayectoria.

Aquí no se potencia el talento. Los que han tenido éxito se han tenido que ir fuera a buscar la vida. No hay una programación como puede tener el British Council o la promoción que hacen los americanos de sus artistas. Aquí conseguir ayudas es difícil. No tienen nada que ver los intereses políticos con la realidad de los artistas. Yo puedo no necesitar esas ayudas, pero otros compañeros con una obra magnífica no cuentan con iniciativas para promocionarlos en el extranjero.

¿Detecta entonces carencias en el Ministerio de Cultura en la promoción del arte contemporáneo?

Para responder, recupero algo que sucedió hace unos años. Cuando nombraron a José Guirao ministro de Cultura en sustitución de Maxim Huerta, la noticia fue acogida con satisfacción por parte del sector artístico por su trayectoria vinculada a Exteriores y al Museo Reina Sofía. En su primera comparecencia dijo que no iba a abordar la ley de mecenazgo... La lectura de eso es que aquí no se protege a los artistas. Lo que se busca es derribarnos. Debe ser que somos mucho y molestamos. Es muy difícil ser artista en España. Y no lo digo por mí, que no tengo queja. A mí me va bien, pero tengo compañeros maravillosos que están contra las cuerdas porque hay días que no venden absolutamente nada. El mercado está muy, muy difícil. Las instituciones políticas no hacen nada por remediarlo.

¿Cuánto desinterés percibe en la sociedad hacia el arte contemporáneo?

Estuve siete años viviendo en Nueva York y allí cuando llamas a quien sea, te contesta. En España, llamas a un concejal de Cultura de un pueblo perdido en no sé dónde y es como si llamases a Dios; no se ponen nunca al teléfono. Es triste. España es el mejor país para estar ocioso y disfrutar, pero para trabajar en el mundo del arte, es cruento y espantoso. Ha habido, sin duda, un coleccionismo poderoso, pero no hay reemplazo. La gente joven con posibilidad de comprar no está interesada porque no ha sido permeable a una formación y a una sensibilidad hacia el arte. Hay una desconexión total.

Galería Distrito 001

"Al final eliges aquello que pintas pero te sientes frustrado porque lo que dejas sin pintar es cincuenta veces mayor. Lo que sobran son ideas"

¿En qué situación está la pintura en tiempos de la Inteligencia Artificial?

Hay quien se conforma con tener arte NFT [token no fungible] u otro tipo de obras digitales. Yo he hecho experimentos con IA. He metido una serie de imágenes de mis obras en un programa para que hiciera interpretaciones y composiciones inspiradas en ellas. El resultado fue sorprende.

¿Para bien?

Sí. Algunas cosas son horrorosas, pero ves otras cosas que te sorprenden muy gratamente. Lo que ocurre es que son imágenes digitales, no son cuadros. Yo no necesito la ayuda de la IA para crear. Mi problema es que muchas veces no me da tiempo a resolver todo lo que se me ocurre. Tengo cantidad de bocetos, dibujos e ideas... Físicamente no tengo tiempo para resolver. Al final eliges aquello que pintas, pero te sientes frustrado porque lo que dejas sin pintar es cincuenta veces mayor. Lo que sobran son ideas.

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