El investigador Francis Halzen, distinguido con el Premio Nobel de Física este año, asegura que el nuevo observatorio IceCube, diez veces mayor que el actual y que debería estar concluido la próxima década, permitirá hallar más neutrinos de alta energía y de forma más rápida con ayuda de la inteligencia artificial (IA).
Halzen, de 82 años y con doble nacionalidad belgaestadounidense, ganó el pasado 6 de octubre del Nobel por su investigación sobre neutrinos, unas partículas subatómicas de carga eléctrica neutra y masa extremadamente pequeña detectadas mediante sensores colocados bajo el hielo de la Antártida en un proyecto denominado IceCube.
El científico, profesor de la Universidad de Wisconsin-Madison (EE.UU.) y colaborador de la Universidad de Santiago de Compostela (España), explicó en una entrevista con EFE que hasta el momento han detectado "apenas un centenar de neutrinos", pero con el nuevo IceCube, que debería estar operativo en 2033, y con IA, podría multiplicarse y abrir una ventana a la observación astronómica.
IceCube, junto con otros observatorios submarinos de Italia y Francia bajo el mar Mediterráneo y en las profundidades de una antigua mina en Japón, forma parte de los principales centros de captación de esas partículas que viajan por el espacio y pueden proporcionar información sobre fenómenos cósmicos hasta ahora desconocidos y acerca de la formación del universo tras el Big-Bang.
El actual IceCube, un proyecto propuesto por Halzen en una reunión en Polonia en 1988 que empezó a funcionar en 2011, tiene ahora casi 6.000 sensores ópticos en cerca de un centenar de cables instalados verticalmente a una profundidad de 1.500 a 2.500 metros en un espacio de un kilómetro cúbico en el hielo del Polo Sur.
La iniciativa, que culminó con la concesión del Premio Nobel, está basada en el principio de la radiación Cherenkov para rastrear y captar la luz emitida por los neutrinos de alta energía al pasar por el hielo de la Antártida.
Ese experimento permitió "descubrir la primera fuente de neutrinos extragaláctica", pero "ahora vemos neutrinos producidos muy cerca de supermasivos agujeros negros en otras galaxias activas", comenta acerca de esas partículas consideradas como 'fantasmas' por su capacidad de viajar en línea recta atravesando todo tipo de cuerpos, incluidos planetas enteros.
IceCube captó "neutrinos producidos en la cima de agujeros negros, lo que supone una oportunidad de desarrollar una astronomía en una dimensión en la que la luz no escapa", enfatizó, tras destacar que en 2013 identificó 28 neutrinos con energías superiores a los 30 TeV, lo que le valió la portada en noviembre de 2013 de la reconocida revista científica Science.
El nuevo IceCube 2, que empezó a construirse en esa zona del Polo Sur, prevé ser diez veces mayor y ocupar diez kilómetros cúbicos con tecnología capaz de capturar un elevado número de partículas astrofísicas y analizarlas más rápidamente con IA.
"Para desarrollar astronomía de precisión y lograr nuevos descubrimientos necesitamos mayores telescopios", observó este premio nobel, que señaló que lo mismo ocurre con la astronomía de neutrinos, que requiere instalaciones mayores.
Cuando se construyó ese proyecto, "no teníamos ni idea del hielo y pasamos una década investigando las propiedades ópticas", comenta Halzen, aunque "ahora conocemos el hielo perfectamente y podemos optimizar mucho mejor el detector".
El investigador asegura que "toda la tecnología utilizada en IceCubre es de finales de la década de 1990" y quedó "obsoleta", por lo que la intención es actualizarla aprovechando que "la actual es más barata y mejor" para construir "un detector mucho mayor por un precio similar".
Asimismo, Halzen aspira a que los datos del nuevo detector puedan ser analizados con IA para obtener resultados "mucho mejor y más rápido con menos tiempo de computación" porque "es una herramienta fantástica, especialmente para este tipo de ciencia".
Vida en otros puntos del universo
"Todavía considero muy emocionante ser un físico", confesó, satisfecho de una carrera que "ofrece múltiples posibilidades que muchas personas desconocen", ya que a menudo esa profesión se asocia a "personas como yo de cabello gris y larga carrera académica", dice con humor e ironía.
El Premio Nobel de Física, que espera recibir el galardón en la ceremonia anual del 10 de diciembre en Estocolmo, sostiene que no puede especular sobre el futuro, pero que "estadísticamente es prácticamente imposible que no haya vida en otros puntos del universo, especialmente con el descubrimiento de exoplanetas".
Incluso destaca que esas partículas subatómicas son idóneas para establecer contacto con extraterrestres, una posibilidad objeto de estudio por parte de científicos, por lo que cree necesario "estar preparados" para esa comunicación.