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Crónicas desde Nueva York

La cruzada de Hondura en las Naciones Unidas

sábado 26 de septiembre de 2009, 04:35h
La vuelta de Zelaya a Honduras coincidió, hace unos días con el inicio de la asamblea general de las Naciones Unidas. Según Chavez un plan secreto bien urdido por Zelaya, al que describe como un vaquero valiente, pero llega en el momento justo para retar a la maquinaria diplomática de la ONU a demostrar su capacidad para solucionar conflictos.
Todos los discursos de líderes latinoamericanos, igual que otras naciones del mundo, incluyendo las europeas; aludieron al caso de Honduras, los cuales hicieron un llamamiento a que todos los estados miembros del organismo internacional cohesionaran fueras para solucionar la crisis política que padece el país centroamericano desde el pasado 28 de junio, a fin de restablecer el orden, restituyendo a Zelaya en el poder.

La voz que más alto se escuchó desde un principio fue la del mandatario brasileño, Luiz Inacio Lula da Silva, cuyo país se convirtió en uno de los protagonistas del sorpresivo regreso de Zelaya a suelo hondureño, debido a que la embajada de Brasil en Tegucigalpa ha sido el refugio del mandatario depuesto a lo largo de esta semana.

Desde el primer día hasta el último, el presidente brasileño, junto a otros líderes mundiales, ha pedido que el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas examinara, por primera vez desde que se desató la crisis, la situación en Honduras. Un encuentro extraordinario que finalmente tuvo lugar este viernes a puerta cerrada y que sólo se limitó a condenar los actos intimidatorios de los que ha sido objeto la embajada de Brasil y exigir el restablecimiento del orden constitucional.

Sin embargo, y a pesar de que el presidente suramericano ha demostrado un incisivo interés en atender el problema hondureño; lo cierto es que Lula no quiere ser un mediador en el conflicto, aún cuando éste fue el que movió los peones del tablero de ajedrez para llevar al pleno de la ONU el tema Honduras. El mandatario declaró a la agencia estatal de noticias de Brasil que "el negociador es el jefe de la OEA él se tiene que sentar en la mesa de negociaciones y negociar". Una forma muy diplomática de desvincularse de cualquier responsabilidad.



Por su parte, el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA),José Miguel Insulza, quien también se encuentra estos días en Nueva York, acudió este miércoles a la misión española en la ONU, donde el Ministro de Asuntos Exteriores y de Cooperación de España, Miguel Angel Moratinos, convocó una reunión extraordinaria para tratar de encontrar una solución a la crisis del país centroamericano, en la que también acudieron, el secretario general de la Comunidad Iberoamericana, Enrique Iglesias; los cancilleres de Costa Rica, Chile, Guatemala, México y República Dominicana, así como el vicepresidente hondureño, Arístides Mejía, y la ministra de Exteriores, Patricia Rodas, ambos leales a Zelaya.

En el encuentro se decidió enviar de vuelta a los embajadores de la Unión Europea, a la vez que intentaría “si se encuentra un avión y un aeropuerto”, en palabras del propio Insulza, que este mismo viernes o el sábado, llegara una misión negociadora de la OEA a Tegucigalpa, a fin de aprovechar el giro de los acontecimientos para abrir una mesa de negociación.

El secretario general del ente interamericano señaló que hay que aprovechar la vuelta de Zelaya al país para poner fin al conflicto. Parece que el objetivo es lograr que la aplicación cuanto antes, los estatutos del Acuerdo de San José y que se celebren elecciones con garantías constitucionales, con la previa restitución del presidente Zelaya.

Asimismo, y como una medida para penalizar y aislar aún más al Gobierno de facto hondureño, presidido por Roberto Micheletti, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, anunció la suspensión de la asistencia del organismo multinacional,  al Tribunal Supremo Electoral de Honduras de cara a las elecciones de noviembre. Ki-moon consideró que en estos momentos el país no cuenta con las condiciones adecuadas para garantizar unas elecciones creíbles.  Además, tal como lo hizo Luiz Inácio Lula da Silva, urgió a la OEA y a los líderes regionales a esforzarse por lograr un dialogo pacífico que solucione el conflicto.



Ese mismo día fue el turno de  palabra del presidente venezolano Hugo Chavez, en la 64 Asamblea General de Naciones Unidas, en donde aprovechó sus minutos de alocución para acusar, como era de esperarse, a Barack Obama y los EEUU de haber sido cómplices del golpe de estado del pasado 28 de junio, aunque luego le quitó importancia en la rueda de prensa y reitero que se debe de restituir a Zelaya en la presidencia de Honduras.

Es evidente que existe un consenso internacional que apoya y avala la vuelta de Zelaya al poder; y la actuación de la diplomacia española jugó un papel importante dentro del cohesionamiento de fuerzas. Desde el primer día donde el presidente Zapatero se encontró con Lula , pasando por la reunión que organizo Moratinos en la misión española que dio muy buenos frutos, la vuelta de los embajadores, entre otros, hasta el cierre de la Asamblea, donde se buscan apoyos dentro de los aliados europeos y en los miembros del Consejo de Seguridad para emitir una resolución clara a favor del orden institucional y político de Honduras.

Habrá observar cómo evolucionan los acontecimientos, si esta semana de regresos sorpresas y de deliberaciones diplomáticas traen finalmente la estabilidad a un país que ha estado inmerso en la incertidumbre en los últimos 4 meses, o si lo debatido en estos cinco días se quedará en el papel de las miles de resoluciones por cumplir que guardan los archivos de la ONU.