En realidad, Nuria Espert ya había tomado dicha decisión mucho antes de que en 2004 le “tentasen” desde el Real para que dirigiera Tosca, una ópera que adora y cuyo libreto considera muy superior a la obra original en la que se basó Puccini para componer su obra, la cual, a su juicio, sigue conservando la parte política, de forma que no se trata de personajes que únicamente aman sino de gente que se juega la vida por defender sus ideas. Para Espert, Puccini es teatro puro y en todas sus obras se advierte el amor que el compositor italiano sentía por el teatro en prosa.

Para la producción que se estrena el próximo martes día 12 y que estará en escena hasta el 28 de julio, los cambios introducidos han sido tan insignificantes que la actriz y directora considera que no merece la pena ni mencionarlos. En todo caso, ha afirmado que los mayores cambios siempre se producen en lo relativo a los cantantes, porque ninguno es igual a otro y precisamente lo que caracteriza al teatro es que tampoco cada noche es igual a otra. “Sólo las películas son siempre las mismas”, ha declarado Espert, para quien la obligación de un director de escena consiste en sacar lo mejor de cada intérprete y no perturbar nunca la calidad de su sonido, acercándose a ellos desde un profundo respeto. “Me acerco a ellos sabiendo que van a hacer todo lo posible para complacerme y, cuando no pueden hacerlo, es que yo me he equivocado”.
Para esta ocasión, el Real ha traído a Madrid a las dos mejores Tosca del momento, Violeta Urmana y Sondra Radvanovsky, que encabezan cada uno de los dos repartos que se alternarán durante las doce funciones programadas. Junto a ellas, los tenores Marco Berti y Marcello Giordani, para dar vida a Mario Cavaradossi, y los barítonos Lado Ataneli y George Gagnidze, en el papel del barón Scarpia. Dos repartos que el director musical italiano Renato Palumbo considera un verdadero milagro que el teatro madrileño haya podido conseguir. Para Palumbo, el problema de las óperas de Puccini es que todo el mundo las conoce y es difícil conseguir la gran compañía que el público espera, porque los grandes cantantes que requiere Tosca no es fácil que estén disponibles.
Por su parte, el director artístico del coliseo madrileño, Gerard Mortier, criticado muchas veces por su aversión a Puccini, ha querido dejar claro que está muy satisfecho con esta producción, porque el problema de Puccini, a su juicio, es que en muchas ocasiones no se interpreta bien y, en concreto, en el caso de Tosca es muy importante la protagonista. Lo es también un director experto en Puccini, ya que se trata de una partitura muy difícil, que, sin embargo, la mayoría de la gente piensa equivocadamente que es fácil. Por eso, en esta ocasión, con dos grandes sopranos para interpretar a Tosca y un director de orquesta excepcional como Palumbo, Mortier se siente muy satisfecho, a pesar de sus gustos personales.