SI SOBREVIVE, ILUMINARÁ EL CIELO. SI NO, DARÁ PISTAS SOBRE EL ORIGEN DEL SISTEMA SOLAR
El cometa Ison ha alcanzado este jueves su perihelio o máximo acercamiento al Sol, enfrentándose a una gravedad, temperatura y radiación extremas que pueden haberlo destruido. Hasta la próxima semana los telescopios no podrán captar la imagen de cómo Ison ha salido de su andanza. Siendo la desintegración su destino más probable, será imposible asistir al espectáculo visual el cometa venía prometiendo desde su descubrimiento hace un año, con un brillo no registrado desde hace décadas. Sin embargo, el estudio de su fragmentación podría abrir interesantes vías de investigación sobre el origen de nuestro sistema solar.