Un nuevo informe del IPCC vuelve a alertar de los riesgos históricos a los que se enfrenta el ser humano si no se reducen drásticamente las emisiones contaminantes.
Brasil sufrió en 2010 una de las peores sequías de su historia, lo que ha afectado negativamente sobre la salud de la selva amazónica. Un estudio financiado por la Nasa ha permitido elaborar mapas detallados que muestran la disminución de la vegetación verde en la zona.