Lo último de Cesc Gay, Truman, consigue hablar de la muerte cambiando la lágrima fácil por el nudo en el estómago. De paso, una buen acercamiento a la amistad y el mecanismo emocional típicamente asociado a lo masculino. Titánicos Ricardo Darín y Javier Cámara.
La ópera prima de Daniel Guzmán, A cambio de nada, sabe buscarse una identidad propia dentro del explotado subgénero de la adolescencia de extrarradio. La abuela del realizador, con un papel destacado en la cinta, es una bendición.