Opinión

Irán ha fracasado

ORIENT EXPRESS

Ricardo Ruiz de la Serna | Domingo 14 de abril de 2024

El régimen de los ayatolás ha fracasado en su ataque a Israel. El 99% de los drones suicidas y misiles lanzados contra el Estado judío democrático han resultado interceptados en el aire. Teherán quería responder a la destrucción del centro operativo de la Guardia Revolucionaria Iraní en Damasco el pasado 1 de abril, pero la operación ha sido un fiasco y sólo ha servido para demostrar que Israel dispone de la mejor defensa antiaérea del mundo.

Sin embargo, sería un error pensar que se trata del primer ataque iraní contra Israel. Desde el triunfo de la revolución islámica de 1979, los ayatolás no han hecho sino conspirar contra Israel, los Estados Unidos y el resto de sus aliados occidentales. El régimen iraní controla Siria, El Líbano y el Yemen y su influencia en Irak es determinante. Desde Irak y el Yemen, por cierto, partieron también algunos de los drones lanzados contra Israel el pasado sábado. También esos acabaron derribados. Fueron los ayatolás quienes impulsaron la creación de Hizbolá y son ellos quienes controlan a la organización terrorista que amenaza el norte de Israel. Fueron ellos quienes financiaron, entrenaron y armaron a Hamás antes de los atentados terroristas del 7-O.

La amenaza iraní no se limita al Oriente Próximo. En Buenos Aires, esta misma semana la Cámara de Casación Penal ha dictado sentencia responsabilizando a Irán del atentado a la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA) en 1994. La influencia iraní es abrumadora en Venezuela y Bolivia. En junio de 2023, Daniel Ortega recibió con honores a Ebrahim Raisi, presidente de la República Islámica de Irán, que también visitó Cuba.

En Europa, las advertencias sobre el espionaje iraní y las acciones contra la oposición al régimen de Teherán son habituales; por ejemplo, la infiltración en universidades. El Parlamento Europeo ha instado a la Comisión Europea, al Alto Representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad y al Consejo Europeo para que incluyan a la Guardia Revolucionaria Iraní en la lista de organizaciones terroristas de la Unión Europea.

El régimen que hoy gobierna Irán, pues, no es sólo una amenaza para Israel, sino para el mundo entero. Los ayatolás llevan años engañando a la comunidad internacional mientras desarrollan un programa nuclear militar contrario al derecho internacional. En la actualidad, según publicaba el Washington Institute, Irán puede producir uranio enriquecido suficiente para una bomba nuclear en una semana y para siete en un mes.

Ese programa nuclear no sólo servirá para amenazar a los vecinos árabes de Irán -algunos de los cuales, por cierto, han ayudado a neutralizar el ataque del sábado contra Israel- sino que también servirá para mantener sojuzgada a la población iraní entre la que cunde el descontento hacia el régimen. La corrupción de la Guardia Revolucionaria, el fracaso del Estado a la hora de suministrar servicios públicos básicos, las violaciones de derechos humanos sistemáticas -ahí tienen el caso de los bahaís- y la represión de las protestas de las mujeres son sólo algunos de los factores que preocupan a los ayatolás, que llevan en el poder 45 años.

El aparato propagandístico iraní ha tratado de controlar los daños a su imagen derivados del fracaso de este ataque. Las consignas son que el régimen iraní ha dado una respuesta contenida y calibrada al bombardeo de su embajada en Damasco. Insisten en que los objetivos de los drones y los misiles eran sólo instalaciones militares. Subrayan que Teherán da por terminada la respuesta. Expresan su preocupación por una respuesta israelí que podría producir una escalada. Todo esto, huelga decirlo, es falso.

La embajada de Irán en Damasco, como otras en el resto del mundo, servía como base operativa de las actividades terroristas del régimen. En el caso de la embajada en Siria, era un centro de la Guardia Revolucionaria Iraní. La operación iraní contra Israel ha fracasado, así que es difícil saber si no era la primera fase de otras operaciones. No ha habido contención en el ataque, sino fracaso porque Israel y sus aliados lo han frustrado. Si alguien viene escalando el conflicto en el Oriente Próximo para impedir la normalización de relaciones de Israel con el mundo árabe ha sido, precisamente, la República Islámica de Irán.

El ataque ha servido para mostrar que, lejos de estar solo, Israel cuenta con aliados para su defensa, que en realidad es la de todos. En efecto, si las acciones del régimen de Teherán siguen quedando impunes, todo el Oriente Próximo y el Mediterráneo continuarán amenazados por una potencia que quiere armamento atómico. Es probable que la respuesta israelí se dirija contra instalaciones nucleares iraníes, contra bases de la Guardia Revolucionaria Iraní y contra los puertos desde los cuales Irán y los hutíes tratan de bloquear la libre navegación por el Golfo Pérsico y el Mar Rojo.

Por ahora, hay que celebrar que Irán ha fracasado.