Los Lunes de El Imparcial

Varios autores: El polemista arriesgado

Ensayo

Domingo 08 de junio de 2025

Debate. Barcelona, 2025. 200 páginas. 18,90 €. Libro electrónico: 8,99 €. Catorce dirigentes políticos -entre otros Aznar, Rajoy, Iván Duque, Andrés Pastrana, Laura Chinchilla-, en su día jefes de Gobierno o presidentes del ámbito hispano, rinden homenaje a la defensa de la libertad por la que el Nobel de Literatura luchó sin ambages

Por Carmen R. Santos



No hace mucho nos dejó Mario Vargas Llosa (Arequipa, 28 de marzo de 1936-Lima, 13 de abril de 2025), pero nos queda una obra imperecedera, desplegada en la narrativa, el ensayo y el teatro. Quien se hizo justamente acreedor de los premios más prestigiosos, como el Nobel, el Cervantes, o el Príncipe de Asturias, nos regaló, desde que se dio a conocer ya con enorme talento, con Los jefes y La ciudad y los perros, títulos como, entre muchos otros, las novelas Conversación en la catedral; La guerra del fin del mundo; La fiesta del chivo; El paraíso en la otra esquina; El héroe discreto; y Cinco esquinas, sin olvidar piezas teatrales como Kathie y el hipopótamo, El loco de los balcones y Los cuentos de la peste, de las que pudimos disfrutar en escena, o sus ensayos, entre otros, García Márquez: historia de un deicidio, La orgía perpetua: Flaubert y Madame Bovary, La verdad de las mentiras, La tentación de lo imposible, Conversación en Princeton, La civilización del espectáculo y La llamada de la tribu.

Precisamente en este último, nos brinda una suerte de autobiografía intelectual, una autobiografía ideológica en la que explica cómo se fue fraguando su cambio ideológico desde el marxismo hasta llegar al liberalismo que defendió y por el que abogó, al considerar, como se resalta en la reseña publicada en estas páginas, que “la doctrina liberal ha representado desde sus orígenes las formas más avanzadas de la cultura democrática”. Una doctrina que muestra una cualidad esencial, que Mario Vargas Llosa destaca desde el principio de su ensayo: “El liberalismo es una doctrina que no tiene respuestas para todo, como pretende el marxismo, y admite en su seno la divergencia y la crítica, a partir de un cuerpo pequeño pero inequívoco de convicciones”.

Esta condición de liberal es la que centra El polemista arriesgado. Catorce asedios liberales a Vargas Llosa, con prólogo y edición de su hijo Álvaro Vargas Llosa. El volumen surgió, antes del fallecimiento del escritor hispano-peruano, de una iniciativa de Iván Duque, expresidente de Colombia. Así, junto al texto de Duque, se reúnen colaboraciones de dirigentes políticos, en su día jefes de Estado y de Gobierno de España y de países hispanoamericanos: María Corina Machado, excandidata a la presidencia de Venezuela -a quien el régimen de Maduro impidió presentar a las elecciones-; Mariano Rajoy, expresidente del Ejecutivo español; Mauricio Macri, expresidente de Argentina; Guillermo Lasso, expresidente de Ecuador, Laura Chinchilla, expresidenta de Costa Rica; Andrés Pastrana, expresidente de Colombia; Miguel Ángel Rodríguez, expresidente de Costa Rica; Vicente Fox, expresidente de México; Jorge “Tuto” Quiroga, expresidente de Bolivia; José María Aznar, expresidente del Gobierno español; Felipe Calderón, expresidente de México; Luis Lacalle Herrera, expresidente de Uruguay y Eduardo Frei, expresidente de Chile.

Los participantes comparten con nosotros su testimonio en relación con Vargas Llosa, a quien en la mayoría de los casos conocieron y trataron personalmente, ponen en valor su ideario y rinden homenaje al que, además de una primera espada en las letras, fue un insobornable, coherente y honesto defensor de la libertad, en todos los ámbitos: político, cultural, económico, religioso, personal.

La libertad es un bien tan imprescindible como frágil y que debe cuidarse con ahínco. Y quizá hoy más que nunca cuando populismos de toda laya, a izquierda y a derecha, están resurgiendo. Unos populismos que, como bien señala Álvaro Vargas Llosa en su estupendo prólogo, “amenazan la democracia bajo Estado de derecho, la convivencia pacífica, la tolerancia, la libertad individual, la propiedad privada y los derechos humanos”. ¿Vamos a permitir que el legado de Vargas Llosa en este terreno caiga en saco roto?

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