Por encargo del Real, Philippe Boesmans vuelve a orquestar L’incoronazione di Poppea, creando Poppea e Nerone, de la que se ofrecerán 11 funciones, con un reparto único, entre los días 12 y 30 de junio.
No existe de
L’incoronazione di Poppea, obra maestra de
Monteverdi, ninguna partitura original. Lo único que ha llegado hasta nosotros han sido dos copias, una de Venecia y otra de Nápoles, con la línea vocal y de bajo, de modo que, como explicaba este martes el maestro Sylvain Cambreling durante la presentación de la obra a los medios, todas las producciones de esta ópera parten necesariamente de arreglos. Se trata, además, de dos copias muy diferentes, tanto en la música como en los personajes, lo que obliga a elegir una dramaturgia determinada, que, en este caso, se ha decantado por el deseo de utilizar todo lo posible de cada una de las copias.
Philippe Boesmans ha creado para el coliseo madrileño una nueva versión de la orquestación estrenada en 1989 en el Teatro de La Monnaie, más clara, más depurada y destinada a una orquesta reducida, formada por músicos solistas, como la Klangforum Wien, una agrupación de enorme prestigio en la interpretación de música contemporánea que estará en el foso bajo la batuta de Cambreling. Boesmans ha explicado que a la hora de encarar la nueva orquestación, quiso plantearse la tarea igual que lo haría un director de escena, es decir, pensando en realizar no sólo una orquestación, sino una “puesta en ritmo”, trabajando escena a escena para que el conjunto de la obra tuviera la imprescindible coherencia y, por lo tanto, con el necesario rigor desde un punto de vista técnico. Por otra parte, ha reconocido que junto a los instrumentos barrocos se han añadido también modernos, pero de una forma que todos se mezclan para crear una suerte de trampantojo, que aquí se trataría de una trampa para engañar al oído.

Por lo que respecta a la escena, su responsable, Krzysztof Warlikowski, ha querido centrar la obra entorno al personaje de Séneca en su vejez, en contraste con la juventud del resto de los personajes. Al hacerlo, el director polaco ha explicado que no pudo evitar pensar en su propia juventud, en todo lo que un universitario cree que llegará a ser en su vida, trabanjado en el contraste de ese idealismo con la realidad. Ha tenido en cuenta, asimismo, la suerte que corrieron los personajes en los años posteriores, muchos de ellos asesinados o que acabaron suicidándose. Séneca aparece en la obra en sus últimos años, cuando ha renunciado a los placeres del amor y de las pasiones para consagrar sus días a la filosofía y a la enseñanza. Es entonces cuando tiene que enfrentarse a su pasado y es presa de alucinaciones. Precisamente, con la primera de ellas arranca esta nueva versión de
La coronación de Popea y transcurre en el Prólogo, que se nos presenta en una
elitista universidad en las que Séneca tiene como alumnos a Nerón, Popea y Octavia. Seis años después de ese primer discurso en clave filosófica, comienza el primer acto. El aula de la universidad se ha convertido en un lugar abandonado, que los jóvenes fascistas utilizan para sus ejercicios y que sigue también siendo frecuentada por los antiguos alumnos y por el propio profesor retirado.
Para dar vida a la obra que Monteverdi compuso a sus 72 años, Cambreling, primer director invitado de la Klangforum de Viena, se pone al frente de un nutrido grupo de solistas, en el que destacan Nadja Michael, Charles Castronovo, Maria Riccarda Wesseling, William Towers, William White, Ekaterina Siurina, José Manuel Zapata, Isaac Galán, Lyubov Petrova y Juan Francisco Gatelli. Todos llevan en Madrid desde finales del pasado mes de abril, cumpliendo con el
intenso programa de ensayos que exige la que Gerard Mortier, director artístico del Teatro Real, ha calificado como gran tragedia. Por otra parte, Mortier ha advertido que es necesario que el público entienda en todo momento el texto del libreto de Busenello, porque “no se puede entender la música de Monteverdi sin entender la palabra” y “nadie puede venir simplemente a escuchar arias, sino a una gran obra musical que dura 4 horas”.