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CRÍTICA DE ÓPERA

[i]Moisés y Aarón[/i], inicio de temporada en el Teatro Real

jueves 06 de septiembre de 2012, 15:59h
Han pasado 15 años desde que se reabrió el Teatro Real y para celebrarlo, el coliseo madrileño expone en diferentes espacios del edificio diversos elementos escenográficos realizados en sus propios talleres. Podrá verlos el público, como preludio de la exposición “Los otros artistas del Teatro Real”, cuando acuda este viernes a la primera de las óperas de esta nueva temporada, Moisés y Aarón, que, a juicio del director artístico, Gerard Mortier, es una de las grandes obras del siglo XX. Así lo aseguraba este jueves en la rueda de prensa convocada para su presentación, durante la cual ha estado acompañado por el director del Real, Ignacio García Belenguer, el director musical Sylvain Crambeling, y el director de comunicación de la empresa Aquology, que patrocina las representaciones que se enmarcan dentro de un proyecto conjunto de la Philharmonie de Berín, el Festival de Lucerna y el Festival de Música de Estrasburgo.

Mortier también ha afirmado que es consciente de que hay una parte del público que se asusta en cuanto escucha el nombre de Shönberg, el compositor que revolucionó la música del siglo XX con la creación del dodecafonismo, pero, al mismo tiempo, está convencido de que esta grandiosa obra, para la que se ha buscado la mayor calidad artística, acabará seduciendo a la mayor parte de los aficionados, igual que ocurrió con San Francisco de Asís hace poco más de un año. Él sigue está obra desde hace 50 años y ha visto casi todas las producciones que se han realizado de la misma y en lo que se muestra plenamente convencido es que esta partitura sólo puede gustar si se lleva a cabo una ejecución impecable de la misma.



En este caso, la calidad está plenamente asegurada porque se ha contado con grandes especialistas en la ejecución de esta difícil obra que se podrá ver en la capital en versión concierto. A este último hecho se ha referido Crambeling, asegurando que siempre es mejor optar por la versión concierto en vez de la escenificada, a causa de las dificultades técnicas que presenta la partitura creada para una orquesta de enormes proporciones y, por lo tanto, difícilmente adaptable al tamaño del foso. Dichas proporciones dan idea de la grandeza de esta obra, a la que, en palabras de Crambeling, todos los artistas deberían enfrentarse una vez en la vida. Y el público también, ha añadido.

Así, en el Real, la ópera será interpretada por 230 músicos – 10 solistas, 110 miembros del EuropaChorAkademie y 110 instrumentistas de la SWR Sinfonieorchester Baden-Baden-Friburg - y los dos papeles protagonistas corren a cargo del barítono Franz Grundheber y del tenor Andreas Conrad. La ópera cuyo libreto escribió el propio compositor, de quien Mortier ha destacado su profundo sentido de la espiritualidad, narra la huída del pueblo hebreo de Egipto y la proclamación de los Diez Mandamientos, ahondando en la cuestión de la esencia y la expresión de la fe, a través de la dialéctica de Moisés expresada a través de un canto hablado, y de Aarón que canta con frases musicales de gran lirismo. Este jueves a las 19:30, dentro del ciclo “Enfoques”, con entrada libre, Gerard Mortier y el musicólogo Rainer Peters presentarán la ópera al público, que podrá, además, escuchar en directo la interpretación del sexteto “La noche transfigurada” y de obras para piano de Shönberg.
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