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crítica

Mahidhara brilla en la inauguración del nuevo curso de la Escuela Superior de Música Reina Sofía

jueves 15 de noviembre de 2012, 11:03h
Este miércoles se ha celebrado en la Sala Sinfónica del Auditorio Nacional el concierto inaugural del nuevo curso académico de la Escuela Superior de Música Reina Sofía, ofrecido por la Fundación BBVA, mecenas de la Cátedra de Viola de este centro de alta formación.


La joven pianista Pallavi Mahidhara ha sido la protagonista de la primera parte, en la que, acompañada por la Orquesta Sinfónica Freixenet y a las órdenes de la batuta de Pablo González, ha interpretado el Concierto para piano y orquesta num. 3 en do mayor. Op 26 de Prokofiev. Estrenada en 1921 en Chicago, con el propio compositor al piano, se trata de una obra exquisita a la vez que poderosa y tremendamente dinámica, y es, de los cinco conciertos para piano y orquesta compuestos por Prokofiev, sin duda, el que más se incluye en los repertorios de todo el mundo. La brillantez de esta obra, que define un nuevo tratamiento del piano, ha servido para comprobar otra evidente brillantez: la de la pianista estadounidense que en junio de 2012 recibió de manos de Su Majestad la Reina la Mención de Alumna más sobresaliente de su cátedra – la de piano del Banco Santander – en la Escuela Superior de Música Reina Sofía de la que es alumna desde el curso 2010-2011. Hasta tres veces ha tenido que salir Pallavi Mahidhara a recibir el aplauso del público antes de volver a sentarse al piano para corresponder al público con un bis.

Durante la segunda parte de la velada, la Orquesta Freixenet, nombre que toma de su mecenas y que, desde su presentación en el Gran Teatro del Liceo en febrero de 2008, trabaja para contribuir al panorama español e internacional de las orquestas sinfónicas con el objeto de abordar el repertorio sinfónico y, en la medida de sus posibilidades, dejar una huella propia sobre él, ha interpretado la Sinfonía num. 5 en mi menor. Op 64 de Tchaikovsky. Se trata de una vibrante obra dedicada de principio a fin al tema del destino y su implacable imposición sobre la voluntad del hombre. Sobre ella, el propio compositor escribió: “Introducción: sumisión total ante el destino o, lo que es igual, ante la predestinación ineluctable de la providencia. ¿No valdría más entregarse por completo a la fe?”. El famoso compositor escribió su Quinta Sinfonía cuando se acercaba a los 50 años de edad – entre los meses de mayo y agosto de 1888 - y él mismo empuñó la batuta la noche de su estreno ese año en San Petersburgo. En su inseguridad de artista, el compositor llegó a decir de su Quinta Sinfonía que no era tan buena como él la había imaginado cuando empezó a escribirla, pero lo cierto es que escucharla supone para el afortunado que aún no la conoce un grandioso descubrimiento. El característico dominio de Tchaikovsky de la melodía inunda una obra cargada de fuerza y de lirismo, con solos de viento, como los del segundo movimiento, que se acompañan con la cuerda en una mágica armonía que recuerda, en parte, a los mejores ballets del genial compositor ruso.

La impecable y vigorosa interpretación llevada a cabo por la Orquesta Sinfónica Feixenet, heredera de la experiencia y la idiosincrasia de la de Cámara – su antecesora – ha recibido la entusiasta aclamación de un público que no ha dejado de aplaudir hasta que el director ovetense Pablo González, Director Titular de la Orquesta Sinfónica de Barcelona y Nacional de Cataluña desde 2010, ha vuelto a subirse al podio para dirigir el bis con el que se ha clausurado una muy especial velada musical, que se repetirá el próximo viernes 16 de noviembre en el Auditorio Nacional, grabada por TVE para su emisión en el programa “Los conciertos de la 2”, y el sábado 17 en el Auditorio de la Ciudad Financiera del Santander.
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