La tapa ganadora de Oliver Infante, del Colegio Culinario de Morella (México), que se llamó “Suspiro atrapado” y tenía pan, infusión de azafrán, queso Cabrales, jelly de vino tinto, guayaba y pato al tequila.Una quincena de instituciones educativas internacionales participó en la competición y mostró un elevadísimo nivel. El ganador final fue Oliver Infante, del Colegio Culinario de Morella (México), asesorado por la profesora Viridiana Cárdenas, quien elaboró la tapa “Suspiro atrapado”, con pan, infusión de azafrán, queso Cabrales, jelly de vino tinto, guayaba y pato al tequila.
El segundo premio fue para el norteamericano Lukas Augenstein, de la Seattle Culinary Academy, de Estados Unidos, por su tapa “cracker de salmón”. Y el tercero para Terence Chuah, del Culinary Institute of America de Singapur, por la tapa “Leyenda negra”.
Baby Beef Rubaiyat gana el Concurso Nacional Los premios del Concurso Internacional de Escuelas de Cocina fueron entregados en la Cúpula del Milenio, sede del certamen, conjuntamente con los de Pinchos y Tapas. Tras dos días de competición el ganador fue el cocinero Neilton Marcelino de Oliveira, del restaurante madrileño Baby Beef Rubaiyat, con su tapa ”pan, queso y vino”. Participaron 65 cocineros procedentes de toda España, quienes mostraron un espectacular nivel.
El jurado, presidido por el cocinero Albert Adrià, consideró que la propuesta de de Oliveira tenía todos los elementos necesarios para ser considerada la mejor tapa de España 2012: “Creatividad, puesta en escena, elegancia, equilibrio en sus ingredientes, comer en dos bocados y con los dedos, concepto de tapa e ingredientes muy reconocibles que lo pueden convertir en un clásico”.
También hubo dos subcampeones: el “Meji-blanco 2012”, de Pepe Ron, del restaurante Blanco, de Cangas del Nancea (Asturias); y la “paella dulce paella”, de Carlos Nuez, del restaurante Goxodenda, de Hondarribia (Guipúzcoa).
Este certamen de Valladolid es el que tiene la vocación más nacional de cuantos se celebran en España, pues es el único que acoge a participantes de todas las Comunidades Autónomas. De ahí su trascendencia para verificar cómo evoluciona la modalidad culinaria más arraigada en nuestra cultura gastronómica y su paulatina relación con las vanguardias.
No olvidemos que las tapas y los pinchos son los principales representantes de una “cocina en miniatura”, que encabeza la “de la libertad”, tanto para el cocinero como para el comensal y son de las mejores embajadoras de la gastronomía española en todo el mundo.