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critica de cine

[i]La noche más oscura[/i]: hasta la guarida de Osama bin Laden

sábado 05 de enero de 2013, 14:10h
Kathryn Bigelow relata, con estética de documental y ritmo de thriller, el trabajo de los agentes de la CIA que se centraron durante años en encontrar al hombre más buscado del planeta.
Antes de empezar, la cinta advierte de que los hechos narrados se basan en los testimonios de personas reales y lo cierto es que, de momento, en los círculos políticos de Washington parece ser que no ha gustado demasiado, ni a demócratas ni a republicanos y, de acuerdo con información de Reuters, el Senado norteamericano tiene previsto investigar oficialmente a la directora del filme y a su guionista, el periodista y productor Mark Boal.

Se tratará de dilucidar, por tanto, quienes fueron sus fuentes dentro de la CIA y de qué forma tuvieron acceso a la documentación secreta relativa, entre otras cosas, a los métodos de la conocida como “interrogación asistida”, es decir, de la tortura utilizada contra los presos de las famosas cárceles clandestinas de la agencia de inteligencia norteamericana que Bigelow muestra, ya desde los primeros minutos del filme. ¿Significa esto que lo que se puede ver en el filme es fiel a lo que ocurrió de verdad? Por el momento, el anuncio de la investigación sólo sirve para causar aún más curiosidad en el público que lleva meses esperando el estreno del último trabajo de esta curtida directora californiana que tan bien sabe captar la esencia de las películas de guerra y espionaje.

En todo caso, la acción arranca mucho antes de que aparezca Bin Laden, es decir, en esa fecha que lo cambió todo, el 11S, y la directora ha elegido hacerlo prescindiendo de imágenes, quizás porque ya la hemos visto todas, y recurre únicamente a las estremecedoras grabaciones reales que muchas de las personas que fueron asesinadas aquel día dejaron a sus familiares, como despedida. A partir de ese momento, Bigelow hace gala de su impresionante capacidad como narradora realista y nos introduce de lleno en los primeros pasos de la investigación iniciada para encontrar al responsable de la matanza. Desde el primer interrogatorio a un sospechoso en una cárcel secreta, al que asiste la protagonista del filme, una joven espía, novata pero de enorme potencial en Langley, a la que sus superiores han decidido enviar a Pakistán para que se vaya curtiendo junto a experimentados agentes que ya han visto de todo. El personaje de Maya, a quien da vida Jessica Chastain con una intensa e impecable interpretación, es, de hecho, el eje de la trama y se erige como la verdadera artífice del hallazgo de la guarida más buscada de la tierra. Por otra parte, su evolución personal y profesional es, asimismo, el núcleo de una historia que, a pesar de su realismo y de su aparente rigor con los datos, las fechas y los lugares reales de esta historia, vive también, y mucho, de la fuerza interior de la protagonista, de sus dudas, de su punto sin retorno y, especialmente, de su testarudez, que tiene un final feliz, pero, sobre todo, y en lo que se refiere al perfil psicológico del personaje, de absoluta soledad en mitad de un infierno.

Con independencia de la veracidad, más o menos exacta, del complejo y largo proceso que llevó a los norteamericanos a capturar y matar a su gran enemigo, la cinta se introduce en la vida y el trabajo de quienes lidian con el terrorismo en los países donde el mismo se oculta, en sus propias luchas de poder, en el difícil proceso de convivir sin dejarse arrastrar por una existencia de renuncias personales, que no es, desde luego, apta para cualquiera. Así, la frágil figura y apariencia de Maya contrasta con la fortaleza de su determinación, su obsesiva fuerza a la hora de seguir una pista, que es casi una corazonada, a la que sus propios compañeros y, por supuesto, sus jefes, no dan tanta credibilidad o importancia como ella. Aunque, si realmente existió el personaje interpretado por la joven actriz californiana, ella no es quien se llevara los laureles de la victoria porque el éxito, como en realidad ocurre siempre, corresponde a los grandes jefes y, por supuesto, al presidente.

El acertado reparto se completa con Kyle Chandler y Jason Clarke, igual de intensos en sus complejas interpretaciones que la joven Chastain, así como con Joel Edgerton y Mark Strong, en los papeles principales. Además del capítulo interpretativo, La noche más oscura seguro que será candidata a muchos premios, incluidos los Oscar, en otras categorías, como las correspondientes al controvertido guión original, al magnífico montaje a cargo de Dylan Tichenor y William Goldenberg o al cuidadísimo diseño de producción, que lleva a cabo Jeremy Hindle.

Por ahora, la cinta ya se ha hecho con los galardones que otorgan los críticos de Boston, Nueva York y Washington, y está nominada a los principales premios de los Globos de Oro, todo ello poco antes de que se den a conocer las candidatas a los Oscar, en los que no faltará tampoco la propia Bigelow, como Mejor Director, tres años después de su otra obra maestra: En tierra hóstil.
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