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la visita al dermatólogo, fundamental

Los deportistas al aire libre sufren más precozmente los efectos del sol

viernes 21 de junio de 2013, 13:58h
El deporte es sano, pero al aire libre hay que tener cuidado con el sol porque no afecta por igual a una persona que camina por la calle que a otra que está realizando un ejercicio físico de forma continuada. El sudor y el aumento de temperatura van a hacer que los deportistas sufran de forma precoz sus efectos perjudiciales, llegando a darse, incluso, casos de cáncer de piel.
Hacer deporte al aire libre, una actividad absolutamente recomendable siempre, requiere de una serie de consideraciones previas si se va a realizar en un momento en el que la exposición al sol es importante, como sucede en los meses de verano. Así, el director de Instituto de Dermatología Integral (IDEI), Miguel Sánchez Viera, ha explicado a EL IMPARCIAL que existen diferencias importantes entre las personas que realizan ejercicio físico al aire libre y las que no y advierte de que “los deportistas que hacen ejercicio al aire libre sufren más precozmente los efectos perjudiciales del sol que las personas que no practican deportes”.

Tiene claro que un deportista que pasa muchas horas al sol se va a encontrar con problemas como “los signos de un envejecimiento de la piel, con manchas solares que inicialmente no tienen más trascendencia que la estética, pero que aparecen mucho antes que a un no deportista”. También se encontrará, y más importante, con “las lesiones que llamamos precancerosas, las displasias actínicas y lentigos atípicos que, con el tiempo, y si sigue existiendo exposición solar van a degenerar en un auténtico cáncer de piel”.

De esta forma, Sánchez Viera avisa de que en un deportista al aire libre, como en una persona que trabaja también en el exterior, caso, por ejemplo, de un trabajador de la construcción, “todos estos signos se van a producir de una manera más acelerada y van a aparecer antes”.

Diferencias entre deportista y no deportista
Este especialista recuerda que “hay diferencias” entre una persona normal y un deportista que tiene que estar muchas horas al aire libre. “Una de ellas es, precisamente eso, el tiempo de exposición al sol, que es más prolongado”. Otra diferencia muy clara, afirma, es que “cuando hacemos ejercicio y sudamos, la piel se humedece y se cubre con una capa líquida en las zonas descubiertas que hace de lupa y provoca que los rayos solares tengan un efecto mayor que el que haría si la piel estuviera seca”.

“Esto en los deportistas es muy frecuente –añade–, como lo es que tengan quemaduras en el dorso de la nariz, en la frente, en zonas donde están sudando y recibiendo el sol directamente”. Del mismo modo, “hay otro efecto más técnico que es la vasodilatación”. El doctor aclara que “hay más afluencia de sangre hacia la piel, lo que provoca un aumento de la temperatura que facilita que se produzca la quemadura”.

¿Cómo evitarlo?
Por ello, Miguel Sánchez Viera entiende que es muy importante que los deportistas que hace mucho ejercicio al aire libre vayan al dermatólogo para que les digan cuál es su tipo de piel, ya que “una persona que es rubia, con una piel más clara o los ojos claros tiene menos protección natural en su piel y va a desarrollar un cáncer mucho más rápido que una piel muy morena, muy pigmentada y que se quema con dificultad”.

Igualmente, insiste en que la visita al especialista también es buena “para hacer un diagnóstico precoz de esas lesiones que son precancerosas y que en unos deportistas empiezan a aparecer a los 50 años y en otras a los 20”. “Son, muchas veces, lesiones banales, que pasan desapercibidas, que no duelen y que un dermatólogo va a detectar pronto que pueden dar un problema e indicarnos que estamos, por ejemplo, ante un pre cáncer de piel”, apunta este dermatólogo.

El doctor Sánchez Viera no teme pecar de obstinado al repetir que la visita al dermatólogo de un deportista que haga deporte al aire libre y con una piel muy blanca es un consejo muy importante, ya que “el cáncer de piel en deportistas es una realidad, desde luego que sí”. Pone un ejemplo de un deporte en el que es muy visual este problema: “El alpinismo son muchas horas en una zona de nieve en las que pasa lo mismo que en la playa, que hay mucha reflexión de la luz solar”. Así, recuerda, “el cáncer de piel en la nariz de los alpinistas es muy frecuente”.

Para terminar, otra cuestión no menos importante a tener en cuenta a la hora de protegerse del sol es que “el agua y el sudor nos lavan la crema protectora”. De esta forma, “es muy importante reponer con frecuencia el fotoprotector”. Y, por supuesto, “cuanto más te mojes o sudes, como es el caso del deportista, antes lo tienes que renovar”, concluye.
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