www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

Crónicas venecianas. La muerte de Wagner

sábado 24 de agosto de 2013, 19:09h
Este año se celebra el doscientos aniversario del nacimiento de Wagner. La mayoría de los grandes teatros del mundo han programado para festejarlo alguna de sus óperas. También se han ocupado de él los principales periódicos: reportajes, artículos, entrevistas a los divos del bel canto. Resulta difícil añadir nada, pero aprovechando mi fugaz paso por Venecia (este año de mutilaciones presupuestarias tan breve que quizá lo haya soñado) me he dado una vuelta por el palacio donde falleció a fin de contarles un poco de su relación con la ciudad lagunar.

Wagner estuvo en Venecia seis veces, la primera en 1858. Fue un flechazo. Alojado en el Danieli, hotel cinematográfico, con salones fastuosos y habitaciones incómodas, entendió pronto que lo mejor para gozar de su estancia era alquilar un apartamento. Muchos patricios venecianos habían abandonado sus mansiones cuando la ciudad cayó en manos extranjeras y los especuladores las habían transformado en viviendas para visitantes. El apartamento que alquiló se encontraba en el Canal Grande, entre Ca´Rezzonico, museo del XVIII, y Ca´Foscari, sede de la Universidad. Wagner, que pasó allí medio año, se hizo traer desde Zurich su piano de cola Erard y su cama, cubrió las paredes con un brocado escarlata y trabajó en Tristán e Isolda. Por las tardes solía frecuentar la plaza de San Marcos, en donde tocaba a días alternos la banda militar austriaca, aficionada a sus oberturas, bien acogidas por los venecianos, que sin embargo no aplaudían porque tal gesto hubiera sido considerado una traición a la patria.

Las cuatro visitas siguientes, espaciadas en el tiempo, fueron más cortas. El suceso más significativo de ellas fue su encuentro con Gobineau, autor del Ensayo sobre la desigualdad de las razas humanas. Aunque uno de los padres del racismo, Gobineau, diplomático jubilado, era hombre de mundo, encantador y culto. Los biógrafos de Wagner creen que el estrecho trato con él durante el año 1880 acentuó su racismo, causa de la devoción que sintieron los nazis por sus óperas. Ligar su música con el nazismo es, sin embargo, una arbitrariedad que el lector discreto debería evitar. También inventaron los nazis las sociedades protectoras de animales y los parques naturales.

El último viaje tuvo lugar en 1882. El compositor acababa de estrenar Parsifal. Agotado y enfermo, decidió marchar con su esposa Cósima a Venecia. Allí alquilaron un apartamento de veinte habitaciones en el palacio Vendramin-Calergi, hoy sede del Casino municipal. Aunque no es de los palacios más bellos de la ciudad, es uno de los más grandes, tanto que el resto del edificio lo ocupaban permanentemente los miembros de la familia de Carlos X de Francia y su corte. El edificio, obra de Mauro Codussi, el más destacado arquitecto veneciano del siglo XV, fue proyectado para la familia Loredan, aunque con el tiempo pasó a los Grimani, patricios muy ligados al mundo operístico dieciochesco. Wagner probablemente no sabía nada de esto. Tampoco creo que conociera la historia del palacio y de las riquezas artísticas que contiene, revelada hace un cuarto de siglo por Massimo Gemin y Filippo Pedrocco en un libro que les recomiendo. Mi añorado amigo Alvise Contarini, para cuyos originales escritos no encuentro en España editor, me contó que en los jardines tenían los Grimani un tigre al que alimentaban con sus enemigos y que en uno de los balcones fue tiroteada por el propietario una amante del príncipe Mattia de Medici a la que había seducido previamente y a la que descubrió abrazando a un joven enmascarado.

Wagner buscaba tranquilidad, pero no la consiguió. Pronto se unieron a él un montón de amigos, entre ellos su suegro, Franz Liszt. Como escribió su amigo Paul Zhukovsky, “ambos estaban habituados a ser el centro de atención y cuando estaban juntos se producía siempre cierta dosis de embarazo.” En febrero, Wagner parecía restablecido. Sin embargo, el día 13 murió de un infarto. Sus últimas palabras fueron “Meine Uhr”, mi reloj. Estaba sentado frente al escritorio y el reloj se le cayó del bolsillo. Su mujer lo veló toda la noche y no permitió que nadie le ayudase en los días siguientes. Antes de cerrar el féretro, se cortó su exuberante caballera y la dispuso sobre el pecho del difunto. El cadáver, tras varios homenajes en los que no faltó la Marcha Fúnebre de Sigfrido, fue trasladado en góndola de doce remeros hasta la estación ferroviaria, desde donde partió camino de Bayreuth. De haberse quedado en Venecia habría compartido la muerte con otros músicos excelsos sepultados en sus iglesias: Willaert, Andrea y Giovanni Gabrieli, Monteverdi, Zarlino, Cavalli, Monferrato, Rovetta, Legrenzi, Hasse, Albinoni o Galuppi.

El apartamento de Wagner se conserva prácticamente como él lo dejó. Incluso puede verse la silla donde estaba sentado cuando se produjo el colapso. El edificio, sin embargo, ha dejado de ser utilizado como vivienda y acoge hoy al casino municipal. Sería más fácil tropezar con James Bond y sus inalcanzables conquistas que con el autor de Tannhäuser. Del paso del compositor queda una lápida conmemorativa con un retrato en relieve y una inscripción de D´Annunzio en la que se compara la fama del músico con la marea que lame los mármoles de Venecia. Una casualidad quiere que pared con pared se halle el palacio familiar de Benedetto Marcello, a quien en la primera mitad del XVIII se tuvo por el mayor compositor de todos los tiempos, autor también de un célebre opúsculo, El teatro alla moda, donde denunció, igual que hizo Wagner ciento cincuenta años después, la corrupción de la ópera. La historia de cómo se enamoró de su esposa, veinte años menor que él, oyéndola cantar en una góndola mientras pasaba con sus amigas debajo de la ventana de su alcoba, es otra historia.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (5)    No(0)


Normas de uso

Esta es la opinión de los internautas, no de El Imparcial

No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.

La dirección de email solicitada en ningún caso será utilizada con fines comerciales.

Tu dirección de email no será publicada.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.