Cuando aún se está representando la ópera The Indian Queen de Henry Purcell, el Teatro Real ha querido completar el homenaje al compositor británico con una única función en versión concierto de su ópera más famosa, Dido and Eneas.
El coliseo madrileño ha ofrecido este lunes la ópera Dido and Eneas, que aún siendo la más famosa del compositor barroco, no es, desde luego, de las que suelen frecuentar los teatros líricos y, menos todavía, fuera de Gran Bretaña. Es, sin embargo, una obra delicada que, incluso en versión concierto – como la de anoche en el Real -, es capaz de transmitir el alma del barroco más puro y elegante. Se trata, por otra parte, de una ópera “pequeña” si hablamos de su duración, porque, a diferencia de la mayoría de las composiciones de la época, la trágica historia de amor de la reina de Cartago y el héroe troyano contada por Purcell dura tan sólo una hora. Puede que este hecho se deba a que la misma no se realizó en un teatro o, como solía ocurrir en el Barroco, para ser representada en la Corte, sino que se trató de una función escolar representada en un internado de señoritas. Aunque lo más probable es que fuera, antes o después, representada también en otros escenarios.
Por otra parte, nos encontramos ante un relato en extremo sencillo que hace referencia a personajes olímpicos o legendarios muy conocidos, sin perderse en demasiados simbolismos. Y es probable, en este sentido, que la elección de los personajes se encuentre directamente relacionada con el carácter didáctico al que hacíamos referencia. Y la lección final de la obra enseña cómo el amor es capaz de sobreponerse a todos los planes humanos e, incluso, divinos. A pesar de que el más poderoso sea siempre el Destino, que prevalece sobre cualquier circunstancia. Por supuesto, también sobre el mismísimo amor. Seguro que alguna de las jóvenes estudiantes del internado Josias Priest no quiso estar de acuerdo con tal advertencia. Aunque en la actualidad, es decir, anoche mismo, pocos creamos ya en el Destino, al menos, no de la misma manera en la que se creía en 1689, cuando se estrenó esta ópera trágica en tres actos con libreto de Nahum Tate, basado en su obra de teatro Brutus of Alba, or The Enchanted Lovers y la Eneida de Publio Virgilio.

Una vez más, desde que empezó la presente temporada, Teodor Currentzis se puso ayer al frente de MusicAeterna – Coro y Orquesta de la Ópera de Perm –, protagonistas asimismo de The Indian Queen, para interpretar la obra de Purcell, imprimiendo cierto movimiento a la normalmente rígida versión de concierto. La iluminación y los violines fueron los principales responsables. También el propio Currentzis, sobre el podio y fuera del mismo.
Muy aplaudido el maestro griego por el que ya empieza a ser, en cierto modo, “su público de Madrid”. Y premiado de manera especial el exquisito coro ruso de la ciudad de Perm. Por lo que respecta a las voces solistas, Simone Kermes ha sido la encargada de dar voz a la desdichada reina de Cartago, enamorada de Eneas, papel interpretado por el barítono griego Dimitris Tiliakos. Junto a ellos, Nuria Rial en el papel de Belinda, la hermana de Dido; la soprano escocesa Marie McLaughin como la hechicera; y Nadine Koutcher y Olga Malgina, en los roles de bruja primera y bruja segunda.