El coliseo madrileño ha puesto en marcha La Almoneda del Real, una atractiva propuesta para este mes de diciembre que consiste en la exposición y posterior subasta de piezas exclusivas realizadas en sus propios talleres.
Detrás de cualquier representación de ópera hay siempre un gran equipo de profesionales-artistas, que son los encargados de que la magia del escenario se pose en cada rincón del mismo. Su trabajo queda, sin embargo, en parte eclipsado por la fuerza de la música o de las voces, a pesar de que, por otra parte, son precisamente sus obras las que permanecen en el tiempo, más allá de lo efímero de la función. Una vez terminada la ópera, todos los trajes que han vestido los personajes, las joyas que han lucido, los balcones a los que se han asomado e, incluso, los ataúdes detrás de los cuales han marchado los intérpretes en procesión, se recogen para guardarlos en el almacén. No hay tiempo para pensar demasiado en ello, porque el ritmo de trabajo es siempre intenso y en la cabeza ya bullen ideas para el nuevo proyecto, un reto más para demostrar que en el Real son capaces de hacer cualquier cosa, controlando todos los géneros y estilos, desde el minimalismo al más puro barroco.

Ahora, el Real ha abierto algunos de los inmensos
contenedores que han “escondido” los secretos “materiales” de algunas óperas representadas en su escenario durante los últimos años, para exhibirlos en los distintos espacios del teatro. Verdaderas obras de arte en muchos casos, que el público podrá ver y, si se anima, adquirir y llevárselas a casa.
La subasta tendrá lugar el día 26 de diciembre, a las 20:30 horas, en la Sala principal, pero, ya desde este próximo domingo, todos los rincones del teatro de la Plaza de Oriente estarán ocupados por las distintas
piezas, más de 1.000, por las que podrá pujarse no sólo durante la referida subasta. Las pujas, de hecho, podrán realizarse
de forma anticipada hasta las 17 horas del día 26 de diciembre en el propio teatro, durante la visita a la exposición entregando una hoja de puja en las taquillas, y también por teléfono o a través de la web del teatro, donde figura un catálogo telemático que incluye imágenes de todas las piezas, con información detallada acerca de la obra a la que pertenecen y su precio de salida.
Se trata, además, de un
abanico muy amplio de precios que arranca del precio mínimo de 10 euros y llega a los 7.800 euros, que es el precio de salida que corresponde al elegante coche de Don Giovanni – un verdadero capricho para el afortunado que se lo pueda permitir - con el que el público y los visitantes se encontrarán nada más entrar al vestíbulo. Por eso, ya sólo la exposición merece la pena. Aún sin intención de adquirir nada, la iniciativa que el teatro madrileño ha bautizado
“La Almoneda del Real” supone la posibilidad de visitar con calma el elegante recinto, curioseando, por ejemplo, infinidad de
máscaras, pelucas, maquillajes de geisha, tocados de plumas o trajes de ensueño. La inauguración será, como decíamos, este domingo 1 de diciembre, desde las 10 de la mañana hasta las 3 de la tarde. Después, estará
abierta al público los jueves 5, 12, 19 y 26, de 10 a 17 horas.
Pero no sólo estamos hablando de piezas únicas y artesanales. Desde luego, no para sus creadores. Como aseguraba este viernes el jefe de Utilería, Álvaro Aguado, durante la presentación de la Almoneda a la prensa, cada objeto lleva consigo un aspecto emocional de esos que tan difíciles resultan de valorar en términos económicos. “
Hay mucho cariño y trabajo detrás de cada pieza”, ha dicho Aguado, “Porque el trabajo aquí se hace siempre con mucha pasión, por eso cada objeto es muy nuestro”. De modo que no es extrañar que a Álvaro Aguado, así como también a Rosa Caballero, la responsable de Caracterización, “deshacerse” de esas piezas realizadas con tanto mimo les dé mucha pena. Sólo discrepa en este sentido Ovidio Ceñero, jefe de, Sastrería, quien, al contrario de sus compañeros, ha afirmado no sentir ninguna pena: “Nosotros estamos encantados de entregar estas obras. No siento pena, pero sí es verdad que nos traen muchos recuerdos”.
Al fin y al cabo, lo que se subasta lleva detrás, un poco de historia. La de la ópera para la que dicho objeto fue realizado y, por supuesto, la de las personas capaces de crearlo siguiendo fielmente las ideas del escenógrafo correspondiente, por muy extravagantes o imposibles que pudieran parecer en un principio. Y, además, sin tener que salir a encargarlo fuera, un hecho que los profesionales aprecian muchísimo a la hora de venir a trabajar en este teatro: los directores y escenógrafos de las distintas producciones pueden asistir a los trabajos de sastrería, caracterización y utilería en tiempo real, comprobando en persona cómo se está avanzando en las creaciones, mientras continúan con los ensayos. Sin arriesgadas esperas o sorpresas desagradables.
Se trata, en todo caso, de una iniciativa diferente que, a juicio del director general del Real, José Ignacio García Belenguer, persigue como principal objetivo que la gente tenga la oportunidad de pasear libremente por el teatro para ver la exposición y que pueda, además,
llevarse a su casa “un pedacito de ópera”. En definitiva, el Real apuesta por seguir con la línea que ha venido marcando diferentes propuestas en la última época: acercar la ópera al público. Por otra parte, La Almoneda cumple también el lógico y práctico objetivo de liberar espacio en los abarrotados almacenes. Porque las piezas elegidas para esta primera subasta corresponden a producciones que ya no volverán a representarse – o a alquilarse - por distintos motivos. O bien, son piezas descatalogadas así como prototipos que al final nunca llegaron a utilizarse. La mayoría de las piezas que salen a subasta pertenecen a las
óperas Carmen, Macbeth, Don Giovanni, El viaje a Simorgh, o La Dolores. Aunque también las hay de otras óperas, como los trajes de Merlín, que Ovidio Ceñera no ha dudado en calificar de auténtica joya. Y lo cierto es que Sastrería pone a la venta casi 500 trajes, la mayoría de alta costura, que, a juicio del jefe del departamento, pueden utilizarse perfectamente para acudir a una fiesta.
Iniciativas similares a esta de La Almoneda del Real ya se han realizado con anterioridad en otros teatros de Europa, como el Covent Garden o la Òpera National de París. Siempre con mucho éxito, porque dan la oportunidad a coleccionistas y aficionados de poseer diseños de grandes artistas, utilizados por destacadas figuras de la lírica y que guardan en su interior toda la magia del teatro.