Un equipo de astrónomos ha observado que las
estrellas muertas del tipo enana blanca pueden
reactivarse y estallar como supernovas. El hallazgo ha sido posible gracias al telescopio de rayos gamma de la
ESA, Integral, y se produce tras la primera detección de la firma, en rayos gamma, de elementos radioactivos creados en una de estas explosiones.
"Las explosiones en cuestión son las supernovas de tipo Ia, de las que se sospecha hace tiempo que son el resultado de la explosión de una
enana blanca que interacciona con una estrella compañera", explica la Agencia Espacial Europea, que añade que, sin embargo, hasta ahora "nunca se había tenido pruebas definitivas de la implicación de las enanas blancas en las explosiones de supernova". La pista, en este caso, ha sido la detección de núcleos radioactivos creados por fusión termonuclear durante la explosión de una estrella enana blanca.
Integral es "perfectamente capaz" de detectar la firma química de la fusión, pero se ha tenido que esperar más de diez años para cazar una supernova cercana, según declaraciones de Eugene Churazov, del Instituto de Investigación Espacial (IKI) en Moscú, Rusia, y el Instituto Max Planck de Astrofísica en Garching, Alemania.
La teoría de estas explosiones predice que
el carbono y el oxígeno de una enana blanca "deberían fusionarse durante la explosión en níquel radioactivo". Este níquel debería desintegrarse rápidamente en cobalto radioactivo, que a su vez debería decaer, en un periodo de tiempo algo más largo, en hierro estable.
Aunque las
supernovas de tipo Ia deben de ser frecuentes en el universo, si se considera una única galaxia la frecuencia es de una supernova cada pocos cientos de años. "Integral tuvo su oportunidad el 21 de enero de 2014, cuando en el observatorio universitario de Mill Hill, del University College London, Reino Unido, un grupo de estudiantes descubrieron una supernova de tipo Ia -después llamada SN2014J- en la galaxia vecina M82".
La teoría de estas explosiones predice que el carbono y el oxígeno de una enana blanca "deberían fusionarse durante la explosión en níquel radioactivo". Este níquel debería desintegrarse rápidamente en cobalto radioactivo, que a su vez debería decaer, en un periodo de tiempo algo más largo, en hierro estable.
SN2014J está a unos 11.5 millones de años luz de la Tierra, lo que la convierte en la supernova de este tipo más cercana detectada en las últimas décadas. Esta relativa cercanía del fenómeno permitió a Integral ver los rayos gamma que emiten los elementos durante la desintegración radiactiva. Durante la semana siguiente al descubrimiento de la supernova, se diseñó y aprobó un plan de observación para Integral.
Estudiando con Integral las
secuelas de la explosión de supernova los investigadores buscaron la firma de la desintegración del cobalto, y no solo la encontraron, sino que las cantidades coincidían exactamente con las predichas por los modelos: "Los espectros obtenidos con Integral 50 días después de la explosión se ajustan de forma excelente a lo que esperábamos medir de la desintegración del cobalto en los restos de una enana blanca".