Un total de 140 esculturas de Picasso han sido reunidas por el MoMa en una exposición considerada como la más importante en 50 años dedicada a esta disciplina artística. El museo neoyorquino repasa su trayectoria a través de unas obras que datan de 1902 a 1964 y que corroboran su espíritu experimental.
El MoMa muestra del 14 de septiembre al 7 de febrero la exposición más importante dedicada a la obra escultórica de Picasso en los últimos 50 años en Estados Unidos. El museo neoyorquino repasa la trayectoria del pintor en esta disciplina de 1902 a 1964. En total, han sido reunidas 140 obras procedentes de colecciones públicas y privadas.
El recorrido de la muestra parte de su primera escultura fechada recién estrenado el siglo XX, cuando tenía 20 años. “Conocida como Mujer sentada, esta pequeña figura fue modelada en barro”, cuenta el museo en un comunicado, en el que cita otros trabajos de su producción temprana como Cabeza de mujer, de 1906, o una basada en la fisonomía de su amante Fernande Olivier.
Además de verse influido por el primitivismo y el arte africano y oceánico, como así dejó constancia en la revolucionaria Las señoritas de Aviñón, esa huella también es posible apreciarla en sus esculturas, en las que también se percibe su incipiente cubismo.
Después de tres años sin esculpir, Picasso retomó la tarea en 1912 para en 1914 crear una serie de seis versiones de Vaso de absenta, que han sido reunidas por primera vez en esta exposición.
A pesar de que en 1920 recibió el encargo de diseñar la tumba de su amigo Guillaume Apollinaire, ninguno de sus bocetos fue aceptado, como recuerda el MoMa, que añade que el pintor terminó por crear una monumental Mujer en el jardín, entre 1929 y 29130, a modo de escultura en recuerdo del escritor.
Su experimentación con el yeso dio vida a Cabeza de guerrero, de 1933, y los años en los que fue tildado de “degerado” por el nazismo, a su trabajo de mayor formato de la década de los 40, Hombre con un cordero.
Una vez concluida la guerra, Picasso viajó a la costa francesa donde entró en contacto con el taller de cerámica de George y Suzanne Ramié, lo que le abrió las puertas de una nueva técnica. Ya en la década de los 50 y con Jacqueline Roque como compañera de viaje, el pintor se trasladó a una residencia bautizada como La Californie, en Cannes, donde volvió a esculpir en madera.
Entre las esculturas fechadas en los 60, cabe citar Sylvette, una obra de gran formato que fue ubicada en 1968 en el exterior de la Universidad de Nueva York, donde aún puede visitarse, como también su último trabajo escultórico, la maqueta para la escultura de Richard J. Daley Center, en Chicago.