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DAVID ILUNDAIN DIRIGE B. LA PELÍCULA

"Estamos en el país de la picaresca y Bárcenas es el gran pícaro"

jueves 17 de septiembre de 2015, 11:28h
Basada en la obra teatral Ruz-Bárcenas (de Alberto San Juan) y financiada a través de crowdfunding (con aportaciones de casi 200 mecenas), este viernes llega a las salas la ópera prima del cineasta David Ilundain, B. La película, una cinta que reproduce la declaración de Luis Bárcenas ante el juez Pablo Ruz el 15 de julio de 2013, en la que cambió su estrategia y reconoció la contabilidad 'B' del Partido Popular. Con un impresionante trabajo de Pedro Casablanc como el ex tesorero popular y de Manolo Soto en la piel del estupefacto magistrado, la cinta recoge una frase de boca de Berlusconi poniéndola, eso sí, entre interrogaciones: ¿La verdad no cambia nada? El director de la polémica y sorprendente cinta responde a El Imparcial.


B. LA PELÍCULA

Director: David Ilundain
País: España
Guión: David Ilundain (Adaptación Ruz-Bárcenas de Jordi Casanovas)
Reparto: Pedro Casablanc, Manolo Solo
Sinopsis: El 15 de julio de 2013, el ex-tesorero del Partido Popular, Luis Bárcenas, es trasladado desde la prisión para declarar en la Audiencia Nacional. Hasta este día, había negado toda relación con los llamados papeles de Bárcenas, pero después de 18 días en prisión ha decidido cambiar su declaración.Esta película retrata lo que pasó en esa sala aquel día.

¿En qué momento te das cuenta de que en esa declaración de Bárcenas del 15 de julio de 2013 hay, además de una obra de teatro, una película?
El mismo día que la veo. Ese día quedaba con un grupo de amigos y me tocaba elegir a mí qué ver. Y elegí la más complicada de la cartelera. Sin embargo, lo pasamos muy bien y charlamos un montón después. La clave está en cuando te vas del cine o del teatro y sigues hablando de ello, o sales con ganas de abrazar a alguien o de pegar al alguien, en definitiva, cuando te llevas dentro una emoción en virtud de lo que has visto. Y pasó eso. Luego otro día yo solo y se lo propuse a Alberto San Juan (director de la versión escénica), que fue súper generoso.

Con toda sinceridad, B sorprende por ser entretenida. No parece que pueda entretener una cinta que reproduce una declaración en un juzgado…
Sí, desde luego. Cuando fuimos a ver la obra íbamos como muy a ciegas y fue algo contradictorio. Por un lado, un shock de qué habíamos visto, qué contaba y cómo lo contaba. Además nos habíamos reído, incomodado, murmurado. Y la mejor sensación posible es ver que eso se reconstruye en el público que ve la versión cinematográfica. Se ha cerrado el círculo.

¿Qué puede haber de comedia en la declaración de Bárcenas?
¿Qué puede ahber de comedia en la historia de unos señores que están parados y no se les ocurre otra cosa que hacer striptease para salir de esa situación terrible? Es una situación muy jodida, pero dio lugar a una comedia que se llama Full Monty que fue un petardazo. A veces pasa, que te ríes de situaciones complicadas. No me parece contradictorio. Además, estamos en el país por excelencia de la picaresca, así que es normal que alguien que, podríamos decir, es el gran pícaro te traslade una sensación de perplejidad y, también, de cierta simpatía hacia él.

¿Se ajusta el guión a la declaración textual de Bárcenas en un cien por cien?
Está ajustado al 99 por ciento. La declaración está en Internet, si alguien tiene mucho tiempo y muchas ganas, la puede leer. Son cinco horas de declaración y lo que hizo Alberto San Juan en la versión teatral fue dejarla en 50 minutos, sólo con el Juez y Bárcenas. Luego nosotros dimos entrada al resto de personajes que estaban en la sala. No añadimos nada, salvo pequeñísimas cosas que son anecdóticas, que no tienen peso argumental y que son, básicamente, la secuencia de créditos inicial y una mínima cosa cuando se para la declaración y salen de la sala. Todo lo demás está grabado, está utilizado literalmente.

¿Por qué crees que la película ‘shockea’ tanto cuando en realidad son cosas que se saben, que han ido apareciendo en los medios y que, como dices, están en Internet?
El de los medios y el del cine son dos códigos distintos. Los medios trabajan en esa batalla continua con la actualidad que obliga a fragmentar el relato: todos los días hay que contar lo que ha pasado. El día que te sientas y le dedicas ochenta minutos, como en este caso, vuelves a quedarte en shock. Puede que no sea tanto el ‘qué’, que puede similar al de otros casos, como el ‘cómo’: cómo el personaje cuenta su rutina. La comparación odiosa con la vida de cada uno de nosotros: tu trabajo es este y lo haces todos los días y el trabajo del señor Bárcenas… pues era el que era y lo define él mismo muy bien.

¿Para ti qué fue lo más chocante?
Pues, por hacer una comparativa, aunque pueda sonar demagógica pero es así: un apunte de los papeles de Bárcenas es el presupuesto de esta película. Y lo da así, tal cual.

¿Cómo ha sido trabajar con los actores a partir de una transcripción judicial? ¿Cómo se han trabajado los gestos o el tono que debía acompañar cada frase?
Haciendo un trabajo de reinterpretación. Teníamos el texto pero no el subtexto. Tú lees folios y folios, pero es muy frío. Sabemos qué dice, pero ¿a quién se lo dice?, ¿a quién mira?, ¿por qué dice eso?, ¿es verdad o es mentira?, ¿qué esconde? Tuvimos que documentarnos lo mejor posible e ir escudriñando y viendo cómo evoluciona el personaje, como se va cansando por ejemplo. Hablamos con todos los que pudimos de quienes estaban aquel día en la sala. En cualquier guión, cada frase tiene un porqué; todas, hasta las más banales. En este caso, mucho más, porque cada frase pesa y tiene consecuencias. Por eso había que ser lo más fiel posible a lo que pasó allí.

Ver la película es como ver realmente al ex tesorero del PP. ¿Es Pedro Casablanc el mejor Bárcenas posible?
Yo no creo en esto que se suele decir de ‘este papel está escrito para ti’. Es una frase que queda muy bien, pero no me parece que sea verdad. Esto es un oficio como otros: hay que trabajar, hay que buscar y en un determinado momento aparece un actor que lo hace de maravilla. Pero claro, el trabajo que yo veo ya está empezado. Yo fui a ver la obra de Alberto San Juan y, a pesar de que la caracterización del teatro era mucho más leve, llegó un momento en el que ya no veías a Pedro Casablanc si no a Bárcenas. Pasabas esa línea mágica que se consigue con un trabajo espléndido. Y hay que tener en cuenta que esto es como un triple salto mortal, porque el texto del que parten no es un guión, sino una cosa dificilísima. Ya sólo memorizarlo es complicado. Pedro está en un punto excelso.



¿Por qué esa estética documental de la realización?
Pensábamos que, desde el punto de vista de la cámara, lo que teníamos que hacer era desaparecer, lograr una estética que simule, más que el documental, el que hubiera podido haber alguien grabando allí. Está pensado para reforzar la verosimilitud: lo que tenemos es real y te lo queremos contar de la manera más explícita posible.

¿Cómo se llegó a financiar la película a través de crowdfunding?
Primero intentamos hacerlo por el cauce convencional de un proyecto audiovisual, televisiones y ayudas públicas básicamente, pero no resultaba, se nos estaba quedando estancado. Así que hubo que saltar ese muro, salir a la plaza y preguntar, “hola, ¿estamos locos o hay alguien más a quien le interesa que hagamos esto?”. Y funcionó, maravillosamente funcionó.Hubo una implicación muy importante de personas anónimas y eso también te da información de que hay público queriendo que le cuentes esto, que se lo pongas en su pantalla. Si hay quinientos que están dispuestos a rascarse el bolsillo cuando no les presentas más que una idea, debe haber unos cuantos más dispuestos a verlo cuando esté acabado. Fue una solución al atasco.

¿Pudo tener que ver el tema de la película con que se os cerraran las puertas a esos cauces habituales de financiación?
Pudo ser, pero tampoco lo sé decir. Ahí no quiero hacer victimismo. Las razones por las que alguien no entra en tu proyecto, nunca las sabes, no te las cuentan. Tú presentas el proyecto y algunos te dicen que sí y otros que no. Es verdad que en nuestro caso, todos los dijeron que no. Habría que preguntarles a ellos.

¿Crees que el crowdfunding se convertirá en una forma de financiación habitual del cine?
No, no debería. Es una opinión bastante unánime. A mí que me ha salido bien, así que decir que no debería parece un poco contradictorio. Pero esto es una relación público-creador y esa conexión tiene que funcionar. La mezcla de mercado y ayuda pública es lógica porque hay productos que no van a tener mercado suficiente al estar hechos en una fase complicada para el público masivo, por así decirlo. Es una mezcla lógica y que debe funcionar, debe ser suficiente para que la conexión público-creador funcione. El problema ese sistema está ahora mismo muy atrofiado, complicando la entrada de nuevos proyectos, así que hay que buscarse la vida, salir y pelear por el proyecto en el que uno cree. En este caso, el crowdfunding fue una ayuda, pero hacer cine supone un coste elevado: hay que pagar un equipo de profesionales numerosos, hay que rodar muchos días y hay que comer todos esos días. No se puede sistematizar que constantemente acudas a la ciudadanía para que levante proyectos. Puede ser una buena herramienta para proyectos concretos, pero como solución al problema financiero del cine, no. Nos estaríamos engañando. El sistema debe funcione por sí mismo.

Depués de bucear por esa declaración transcrita de cinco horas, ¿a qué crees que se debe el cambio de estrategia de Bárcenas?
Bueno, esta pregunta es para Luis Bárcenas. Yo tengo una película y un personaje que se llama Luis Bárcenas, la diferencia es importante. En el momento concreto que cuenta la película, el 15 de julio de 1013, Bárcenas llevaba 18 días en prisión. Cambia toda su declaración y creo que, aunque intenta que sea algo controlado, no lo controla el todo. Al menos esa es nuestra sensación después de haberlo trabajado. Eso que se dice de si Bárcenas tiene bombas escondidas… Las bombas ya estaban ahí, ya las dijo. De alguna manera hubo daños colaterales de esas bombas, él mismo era un daño colateral. En ese momento, había roto el puente con su partido y tenía que defenderse, ahí es de donde parte esta historia. Cuando pones una bomba no sabes muy bien cuáles van a ser los daños.

¿Qué crees que pensarían si Bárcenas y Ruz vieran la película?
La podría ver cualquiera de los que estaban en la sala, no solo ellos dos, y creo que no tendrían motivos para sentirse molestos. Los personajes dicen lo que ellos dijeron.

¿A quién dirías que va dirigida la película? ¿Cuál es su público?
Al 99 por ciento de la sociedad española que se está preguntando cómo nos ha pasado esto, como no nos dimos cuenta y qué podemos hacer para que no vuelva a pasar. Es un tanto por ciento altísimo, a cualquiera que tenga pensamiento propio y crítico.
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